Recorrido por Riga, una de las ciudades más bonitas de Europa

Muy poco sabía de Riga antes de ir, pero cuando preparábamos el recorrido por el Norte de Europa, la amiga con la que iba dijo que se la habían recomendado: si íbamos a estar por esa zona, no podíamos no acercarnos a Riga. Y así hicimos: metida con calzador entre Tallin y San Petersburgo.

Muy poco sabía de Riga antes de ir y se convirtió en una de las ciudades que más me han gustado, aunque le pongo una pega: no haber podido estar más tiempo para descubrirla como se merece. Culpa nuestra, obviamente.

Riga vista desde la torre de la iglesia de San Pedro. Foto de Tom Podmore en Unsplash

Salimos a primera hora de la mañana de Tallin, donde nos esperaba un viaje de varias horas en autobús, pasando por bosques de pinos. No tengo recuerdos de que hubiese ninguna parada, ni pasar por delante de algún sitio que parezca habitado: tan solo un paisaje monótono de pinos.

Hasta que llegamos a la estación de autobuses de Riga, donde nos quedamos a comer porque ya era hora (ya sabéis que en el resto de países que no son España se come pronto) y, al salir, mientras que caminábamos hacia nuestro hotel cargando con las maletas, empecé a alucinar: ¿de verdad estoy viendo esto?

Por cierto, lo de enlazar las distintas capitales de las Repúblicas Bálticas en autobús suele ser una de las alternativas más recomendadas y prácticas.

Un edificio Art Nouveau en Riga de lo más peculiar: la Casa de los Gatos

Vamos a hacer un recorrido por los puntos de interés más interesantes de Riga, a la que conviene dedicar dos días. No seas tan tonto como hice yo que llevo con la miel en los labios desde hace unos cuantos años. Y, antes de empezar, un repaso histórico por la capital de Letonia.

Brevísima historia de Riga

Riga tiene sus orígenes a comienzos de la Edad Media, cuando el puerto natural que se forma en la desembocadura del río Daugava comenzó a ser utilizado por los vikingos en su ruta hacia Bizancio. En cualquier caso, se considera que la ciudad fue fundada oficialmente en 1201, por el obispo alemán Albert von Buxhoevden.

Tras su muerte, Riga siguió baja influencia alemana, pasando a ser miembro de la poderosa Liga Hanseática en 1282, lo que supuso varios siglos de estabilidad y riqueza.

Edificios que evidencian el pasado medieval de Riga

El cambio llegó en 1610, cuando pasó a estar bajo dominio sueco, que tan sólo duró hasta 1710, cuando se produjo la Gran Guerra del Norte y Riga entró a formar parte del Imperio Ruso, llegando a ser la tercera urbe en importancia.

Con el fin de la I Guerra Mundial, Letonia declaró su independencia, situación que duró muy poco: durante la II Guerra Mundial, fue ocupada por los soviéticos, después, por los nazis y, tras la finalización de la contienda, quedó anexionada a la URSS.

La independencia definitiva llegó en 1991, llegando a entrar en la Unión Europea en 2004 y con un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Entrada de la iglesia de San Pedro de Riga

Ahora sí, vamos a descubrir Riga, una ciudad muy recomendable. Con un centro histórico pequeño, que recoge desde edificios medievales hasta moles de hormigón brutalistas, pasando por el Art Nouveau (de hecho, Riga es uno de los principales lugares para disfrutar de este estilo arquitectónico), casi todo está muy cerca a en una orilla del río Daugava.

Recorrido por el centro histórico medieval de Riga, Vecrīga

En este apartado me voy a centrar en la parte más antigua, dejando los edificios y monumentos modernistas y soviéticos en otros. Antes de nada, me gustaría decir que casi todo el centro histórico de Riga quedó arrasado tras la II Guerra Mundial, por lo que tuvo que ser reconstruido en su casi totalidad.  

Por suerte para nosotras, dado el escaso tiempo disponible, nuestro hotel estaba muy céntrico y, en cuanto llegamos de la estación de autobuses y dejamos las maletas, nos pusimos en marcha sin tiempo que perder.

Plaza del Ayuntamiento

El primer punto al que llegamos fue la plaza del Ayuntamiento, Rātslaukums, donde se encuentran un buen número de lugares emblemáticos e imprescindibles.

El edificio que más llama la atención es la Casa de los Cabezas Negras (sí, en Tallin también había uno), siendo uno de los símbolos de Riga. Construido en el siglo XIV, el aspecto que luce hoy en día es fruto de muchas reconstrucciones, ya que, en los comienzos, era un edificio medieval bastante común. Se construyó para ser la sede de la Hermandad de los Cabezas Negras, una asociación de comerciantes solteros.

La plaza del Ayuntamiento de Riga

Por cierto, eran muy conocidas y sonadas las fiestas que organizaban, una de ellas está estrechamente relacionada con el primer árbol de Navidad. Según la leyenda, en 1510, tras haber bebido bastante más de la cuenta, cargaron y colocaron un abeto enorme, al que decoraron con flores y que, al final de la velada, quemaron. No sé si será verdad o no, pero menos mal que perdura la tradición de los árboles decorados y no la de quemarlos.

El interior se puede visitar y, como he comentado, con el tiempo tan limitado, entrar no era una opción, así que no puedo decir si merece la pena o no. Si tú si tienes ese tiempo y te pica la curiosidad, aquí va la web oficial, ya me contarás la experiencia.

La estatua de Roland delante de la Casa de los Cabezas Negras en Riga

Si la fachada de la Casa de los Cabezas Negras no te ha obnubilado, que es probable que sí, seguro que te has dado cuenta de que, justo delante hay una estatua. Se trata de Roland, un caballero medieval que representa los derechos municipales y privilegios de autogobierno que las ciudades hanseáticas medievales reivindicaban y protegían.

La estatua actual es de piedra y reemplazó a las anteriores que había de madera. Por cierto, en este caso, Roland tiene la espada desenvainada y es aquí donde queda marcado el kilómetro cero de Letonia.

En esta plaza es fácil fijarse en la casa Mentzendorff, sede del gremio medieval de los vidrieros alemanes y con una fachada con ventanas decoradas y en el Museo de la Ocupación de Letonia, del que hablaré más abajo.

Iglesia luterana de San Pedro y catedral de Riga

Muy cerca de la plaza del Ayuntamiento, vimos la iglesia luterana de San Pedro, del siglo XIII, aunque de este momento casi no queda ningún resto. La iglesia ha pasado por todo tipo de demoliciones y reparaciones, lo que ha terminado desembocando en un templo de tres estilos predominantes: románico, gótico y barroco. En 1690 se terminó de instalar una torre lo que convirtió a la iglesia en el edificio de madera más alto en la Europa de la época.

La torre de la iglesia luterana de San Pedro

Este récord tan solo duró 29 años, hasta que cayó un rayo que prendió fuego a la torre y a la iglesia. La iglesia reconstruida duró hasta los bombardeos de la II Guerra Mundial y, tras la finalización de la contienda, se volvió a renovar. Se puede subir a la torre, desde la que se tienen muy buenas vistas del centro histórico y el río.

Ya en el exterior, en la parte trasera de la iglesia, hay una escultura muy peculiar: la de los cuatro músicos de Bremen, es decir, el burro, el perro, el gato y el gallo. Pese a que la historia de estos músicos transcurre a muchos kilómetros de aquí, Riga y Bremen están hermanadas dado que el fundador de la primera era bremense. Por cierto, dicen que quien consigue tocar el pico del gallo tendrá buena suerte. Yo lo intenté, pero me temo que nunca llegaré a ser saltadora de altura…

La estatua de los cuatro músicos de Bremen. Tienen pinta de estar enfadados…

No muy lejos, visitamos la catedral de Riga, de culto luterano y uno de los monumentos más destacados y reconocibles de la ciudad. Data del siglo XIII, con diversas reformas a lo largo de los años y considerada la iglesia medieval de mayor tamaño de los países bálticos.

Ha tenido distintos usos: desde templo católico en sus comienzos, pasando al luterano tras la reforma protestante, sala de conciertos en las décadas soviéticas y, el antiguo monasterio, sede del Museo de la Historia de Riga y de la Navegación en la actualidad.

En el interior, destaca el órgano de 6718 tubos, inaugurado en 1883 y, en aquella época considerado el más grande del mundo. La catedral ha estado siempre vinculada con la música y se celebran conciertos casi todos los días del año.

Si te apetece asistir a un concierto en la catedral, te adjunto la web oficial con el calendario de conciertos.

Los tres hermanos

En nuestro paseo, no dudamos en pasar por un conjunto de casas muy conocido y reconocible llamado Los tres hermanos, Trīs brāļi, situado en la calle Mazā Pils, en los números 17,19 y 21, y que son el complejo residencial más antiguo de la capital.

La del número 17 es la más antigua, del siglo XV y con una fachada con elementos góticos y renacentistas. La del 19, del siglo XVII, es de estilo manierista y, la del 21, de finales del XVII, barroca.

Los Tres Hermanos de Riga. Foto de Martin Thirolf, fuente Wikipedia Commons

El interior de las tres está unido y es visitable, albergando la sede de la Inspección Estatal para la Protección del Patrimonio y el Museo letón de Arquitectura, aunque no he encontrado referencias de gente que lo haya hecho, por lo que no puedo afirmar si es recomendable.

En el caso de que quieras visitiar el Museo de la Arquitectura, comparto su web oficial con toda la información práctica.

Plaza Livu

Pasamos por la plaza Livu, una de las que más ambiente tiene, llena de terrazas y de jardines. Está rodeada de edificios muy bonitos, ante los que es fácil quererse parar un buen rato, dejar de escuchar el bullicio y, tan solo, observar cada detalle de ellos.

Entre los que destacan menciono la Casa de los Gatos y el gran Guild (o Gremio) y el pequeño Guild. La Casa de los Gatos es un edificio modernista en pleno centro medieval de Riga, siendo fácil que llame la atención. Tiene este nombre por los dos gatos negros que coronan sus torres.

La animada plaza Livu

Según la leyenda, el dueño de la casa ordenó poner esas figuras en el tejado, de manera burlona apuntando hacia el Gran Gremio, para vengarse por no haber sido admitido. Tras una batalla legal, consiguió entrar y cambió la posición de los gatos.

Puerta Sueca, los restos de la antigua muralla

Lo último que vimos en el centro histórico por la Puerta Sueca, la única que queda en pie de la antigua muralla. Crúzala y gira por la calle en busca de un edificio amarillo, los Cuarteles de Jacobo, unos antiguos almacenes bélicos con un uso totalmente comercial en la actualidad. Muy cerca, se ve la Torre de la Pólvora, del siglo XIV y con más de 25m de altura, que servía como almacén de este material y, hoy en día, acoge el Museo de la Guerra de Letonia.

La Puerta Sueca, el único vestigio que queda de la muralla de Riga

Hasta aquí los puntos del centro histórico medieval que visité en Riga. Está todo muy cerca, por lo cual es fácil llegar a pie. No nos dio tiempo a pararnos a disfrutarlo como se merece y, menos aún, a entrar a ningún sitio, pero en el caso de volver, a esta parte le dedicaría un día entero.

En cualquier caso, creo que hay más lugares por esta zona por los que apetece detenerse.

Otros lugares del centro medieval de Riga

Al lado de los Tres Hermanos se encuentra la catedral católica de Santiago, del siglo XIII, que ha tenido culto católico y luterano de manera alternativa.

En Riga hay iglesias de distintos cultos y, si no te has cansado de ver iglesias, acércate a la catedral de la Natividad, construida en el siglo XIX, cuando el país formaba parte del Imperio Ruso. Por cierto, gran parte de los iconos del interior fueron pintados por Vasili Vasílyevich Vereshchaguin, uno de los pintores rusos más renombrados.

O, simplemente, puedes pasear sin rumbo por el centro histórico de Riga y encontrarte ricones tan bonitos como éste

El castillo de Riga, con un aspecto de no- castillo muy peculiar, desde luego, no se parece en nada a otros castillos que haya podido ver. Se construyó en 1330 por los Hermanos de la Espada como fortaleza, no como castillo. En la actualidad, es la sede oficial del presidente de Letonia y del Museo Nacional de Historia.

Recorrido por la arquitectura modernista de Riga

Si por algo destaca Riga es por su arquitectura modernista, sin duda, una de las mejores ciudades europeas para disfrutarla. Si te gusta este estilo arquitectónico, no lo dudes y visita la capital letona.

Gracias al gran crecimiento económico y comercial que se experimentó a comienzos del siglo XX, las familias adineradas compitieron entre sí por ver quién mandaba construir la casa más hermosa. A esto hay que unir el incremento demográfico, de manera que fue necesario construir más barrios fuera del centro.

Edificio Art Nouveau en Alberta iela

Aunque se pueden ver algunos ejemplos en el centro histórico, como la Casa de los Gatos, y otros salpicados por las distintas calles, las mejores vías para apreciarlo son Alberta y Elizabetes, zona conocida como Distrito Art Nouveau, acogiendo más de 750 y considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Cuando estuve, en una época en la que apenas había turistas, paseamos por estas calles prácticamente en soledad y alucinamos con la belleza de los edificios.

No merece la pena decir los números concretos en lo que están ubicados los edificios modernistas, porque salta a simple vista. Sí que conviene decir que Alberta iela (calle Alberta) es la más representativa de Riga y que buena parte de ellos fueron diseñados por el arquitecto ruso Mikhail Eisenstein (sí, el padre de Serguéi Eisenstein, director de, entre otras, El acorazado Potemkin), sin embargo, también se pueden ver edificios de otros arquitectos.

En el número 12 se ubica el Museo Art Nouveau. El edificio en el que se ubica perteneció al arquitecto letón Konstantīns Pēkšēns y que fue diseñado por él mismo. Si tienes la suerte de poderlo visitar, te comparto su web oficial.

Detalle de un edificio Art Nouveau en Alberta iela

En Elizabeta iela se pueden avistar numerosos ejemplos de modernismo de varios arquitectos, así como en las calles Strēlnieku y Vīlandes.

Me gustaría destacar que, durante los años de la URSS, sufrieron drásticas modificaciones. De ser pisos enormes y espaciosos propiedad de familias adineraras, después de ser confiscados a sus dueños por haber emigrado, sido arrestados o deportados, se convirtieron en apartamentos comunales, kommunalka, donde varias familias compartían cocina y baño. En algún caso, se desposeyó a los dueños de la propiedad, pero pudieron seguir viviendo allí, compartiendo espacio con otras personas.

Se tiene constancia de que muchos elementos decorativos del interior se deterioraron o se perdieron por la falta de un adecuado mantenimiento.

En la actualidad, la situación se ha revertido: han dejado de ser kommunalka a ser considerados viviendas de lujo, y son propiedad de ricos, embajadas, empresas o funcionan como apartamentos turísticos.

Detalle de un edificio Art Nouveau en Elizabetes iela

No se puede ver el interior de ninguno de ellos, recuerda que son casas particulares, excepto el citado Museo del Modernismo, así que puede ser buena idea comprobar si la embajada de tu país tiene sede aquí y acercarse a cotillear inventarse algún trámite a lo que sea.

Si quieres saber cómo era la vida en una kommunalka, te recomiendo este artículo de Latvian Public Media.

Hasta aquí, la visita que hice de Riga. Tras alucinar con la belleza modernista de los edificios de estas calles, pasamos por el Monumento a la Victoria y volvimos andando a nuestro hotel paseando por el parque Bastejkalna y por el Teatro Nacional.

Edificio Art Nouveau en Alberta iela

Por la noche, cenamos en un restaurante que nos gustó mucho, del que soy incapaz de recordar dónde estaba y, menos aún, el nombre. Lo que sí recuerdo es que estaba en una zona de bastante marcha, aunque no sea decir gran cosa.

Tras la cena, nos fuimos a dormir ya que al día siguiente nos esperaba un madrugón considerable para ir al aeropuerto y coger un avión con rumbo a San Petersburgo.

En cualquier caso, si crees que Riga termina aquí, todavía no te has dado cuenta de todo que nos ofrece. Lo que quedaría no es tan monumental, pero forma parte de la historia y la personalidad de Riga y creo que se puede dar una vuelta.

Arquitectura soviética y lugares para el recuerdo

Como ciudad que perteneció a la URSS, ha quedado rastro del paso soviético. Desde bloques de jrushchovkas hasta distintos monumentos y museos que recogen y exhiben ese periodo histórico.

En mi breve paso por suelo rigués, lo único que vi fue alguna que otra jrushchovkas y el Monumento a la Libertad.

Monumento a la Libertad. Foto de Doku Pauls en Unsplash

Se trata de un obelisco de más 42m de altura coronado por una figura femenina que sostiene tres estrellas, que simbolizan la unión de las provincias históricas de Letonia. Fue construido en 1935 y representa la independencia y la lucha por la libertad del pueblo letón.

Sin ninguna duda, entraría en el Museo de la Ocupación de Letonia. Reúne exposiciones que muestran el periodo entre 1940 y 1991, cuando el país estuvo ocupado por nazis, primero, y soviéticos, posteriormente.

Delante del museo se puede ver el Memorial por las Víctimas de la Ocupación.

Si quieres saber más y profundizar en la historia reciente, visita el Museo de la KGB. Conocido como Stūra māju, Casa de la Esquina, aquí se ubicaba el cuartel general de la KGB en Letonia.

Pues sí, en este edificio tan bonito estaba el cuartel general del KGB en Letonia. Foto de Jonas Rogowski, fuente Wikipedia Commons

Aquí se produjeron detenciones, interrogatorios y ejecuciones de todos los que fueron declarados enemigos del estado, o fueron sospechosos de serlo. Se pueden ver las celdas en las que se encerró a miles de ciudadanos. Aunque en el de Riga no entré, sí que lo hice con su homólogo en Tirana y resulta muy recomendable. El pueblo que olvida su pasado, está condenado a repetirlo.

Aquí está la página web que acoge al Museo de la Ocupación y al de la KGB.

El barrio Spīķeri, antigua zona de almacenes, estaba muy cerca de donde se ubicaba el antiguo gueto judío. Hoy en día se puede visitar el Museo del Gueto y el Holocausto. Si estás pensando en visitar este museo, te comparto su web oficial.

Como amante de la arquitectura soviética, hay un sitio que no puedo dejar de mencionar. Además, fue mi primera toma de contacto con Riga, aquel que me hizo alucinar y que fue el aperitivo de lo que me esperaba en las siguientes paradas de nuestras vacaciones, San Petersburgo y Moscú. El edificio es el Palacio de la Academia de las Ciencias, con aspecto de una enorme tarta y visible desde casi cualquier punto de la ciudad, se construyó a imagen y semejanza (bueno, más o menos) de las 7 Hermanas de Moscú.

Mi primera impresión de Riga: el Palacio de la Academia de las Ciencias

Dado su pasado soviético, tiene un elemento común con todas las demás: una torre de televisión. Mide 368m, es la más alta del país y, al estar alejada del centro, desde mi punto de vista, no merece la pena dedicar tiempo para ir, sí que es fácil verla en la altura.

Para una mayor información de Riga, comparto su web oficial de turismo.

Hasta aquí, no sólo mi brevísima estancia en Riga, sino también el viaje que realicé por capitales del norte de Europa durante dos semanas y que me llevó a conocer Estocolmo, Helsinki, Tallin, Riga, San Petersburgo y Moscú y que he ido contando en distintos artículos, que te dejo enlazados.

Riga es una de las ciudades que más me han gustado, sin embargo, albergo sentimientos encontrados: por un lado, tengo unas ganas tremendas de volver y dedicarla el tiempo que se merece, así como visitar otros lugares de interés en Letonia; por otro, me da miedo lo que me pueda recibir, en forma de masificación turística, precios desbocados y cadenas de restaurantes y una parte de mí prefiere dejarlo como un recuerdo muy bonito del pasado.

¿Tú qué opinas? ¿Vuelvo a Riga o no? Si has estado recientemente, cuéntame tu experiencia para ver si me animo a regresar.

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