Como madrileña, he perdido la cuenta de las veces que he ido a Segovia. A tiro de piedra de la capital, muy bien conectada en transporte público, es una excursión de día muy recomendable, tanto si vas por primera vez, como si ya la conoces. ¡Segovia tiene mucho que ofrecer!
Aprovechando un corto puente del 2 de mayo y dadas las circunstancias de altos precios de gasolina y de alojamientos, optamos por pasar esos días en casa, pero realizando excursiones de un día siendo Segovia y Ávila nuestros destinos de escapadas.
En este artículo hablaré de Segovia y, antes de meternos en materia, vamos a saber un poco más de ella.
Brevísima historia de Segovia
Los neandertales fueron los primeros pobladores de la zona y se han hallado restos muy cerca de lo que hoy es el actual Alcázar. Sin embargo, es durante la época romana cuando tiene más importancia, llegando a ser atacada por Viriato. Pese a que siempre se había pensado que se había abandonado tras la ocupación islámica, se han encontrado restos árabes.
Entre los años 920 y 923 fue conquistada e incorporada al condado de Castilla por Fernán González, no obstante, dadas las constantes incursiones militares por parte de los musulmanes, no se pudo establecer un núcleo de población estable. No es hasta la conquista de Toledo en 1085 cuando el conde Raimundo de Borgoña, yerno del rey Alfonso VI de León, cuando se comienza su repoblación con cristianos del norte de la península y dotándola de un amplio concejo.

Al estar en una de las rutas de la trashumancia, se convirtió en un importante núcleo del comercio de lana y manufacturas textiles. Durante la época de esplendor llegó una comunidad hebrea, se desarrolló la arquitectura gótica y fue corte de los reyes de la casa Trastámara, llegando a coronarse a Isabel la Católica como reina de Castilla.
Como todo es cíclico, la época de esplendor llegó a su fin en el siglo XVII. Carlos III intentó ayudar a la revitalización de la industrial con la creación de la Real Compañía Segoviana de Manufacturas de Lana, de la que terminó quitando el patrocinio, así como del Real Colegio de Artillería, la primera academia militar de España, que continúa en activo.
En la actualidad, viven algo más de 50.000 personas, con un incremento demográfico importante a lo largo del siglo XX, gracias a su cercanía a Madrid. En 1985 el centro histórico y el acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Ahora sí, una vez repasada su historia para saber un poco más de Segovia y después de bajarnos del autobús (sí, me temo que el autobús es una opción mejor que el tren para ir desde Madrid porque la estación de autobuses queda muy cerca del centro, mientras que llegar en tren te obliga a acercarte en autobús urbano), nos lanzamos caminando a (re)descubrirla y nuestra primera parada es su famoso acueducto.
El acueducto de Segovia
El monumento más representativo de Segovia ha llevado agua desde el manantial de la Fuenfría, a 17 km de distancia, desde que se construyó, a comienzos del siglo II, hasta 1973. Está considerada la obra civil romana más importante de España.
El tramo que vemos en la ciudad consta de 75 arcos sencillos y 44 dobles, es decir, 88 en total, además de otros 36 apuntados que se añadieron en el siglo XV para restaurar la parte destruida por los musulmanes. En resumen, 167 arcos de 28 metros de una altura total, construidos con sillares de granito sin argamasa entre ellos.
Entre los arcos, seguro que te fijas en los dos nichos, uno a cada lado. En uno de ellos había una imagen de Hércules, ya que, según la leyenda, fue el fundador de la ciudad. Hoy en día, es la Virgen del Carmen la que ocupa ambos nichos, puesta ahí en tiempos de los reyes Católicos, aunque la que vemos es una reproducción.

Desde la estación de autobuses fuimos caminando por la rectilínea avenida del Acueducto viendo como el acueducto se iba haciendo más y más alto. Da igual las veces que lo hayas visto, sigue impresionando.
Merece la pena moverse por los laterales para tener una buena perspectiva, por ejemplo, desde el Postigo del Consuelo, donde las vistas son espectaculares. Al otro lado del acueducto, nos asomamos a ver la escultura de la Loba Capitolina, un regalo de Roma por el segundo milenio de Segovia y que representa la hermandad entre ambas.

Desde aquí, nosotros subimos por la calle de San Juan, donde vimos la estatua del diablo que se ha hecho famosa en los últimos años. El diablo es uno de los protagonistas de una de las leyendas sobre la construcción del acueducto, por la cual, una joven que todos los días iba a por agua a la fuente, hizo un pacto con el diablo: ella le daría su alma si al día siguiente él llevaba agua a la ciudad. Amaneció justo antes de que el diablo colocase la última piedra del acueducto, por lo que la chica consideró que no había cumplido su parte del trato, salvándose de esta manera y teniendo un acueducto que llevaba agua todos los días.
La estatua no tiene más valor ni interés que la del selfie y, en el caso de que lo quieras hacer, ponte a la cola porque el número de turistas haciendo lo mismo suele ser considerable. Tú decides si quieres esperar o no. Nosotros no esperamos, nos llevamos la visión del acueducto desde las alturas y seguimos nuestro camino.
La plaza Mayor de Segovia
Llegamos a la plaza Mayor dando una buena vuelta por la calle de San Agustín. Bueno, vamos a matizar, que el paseo fue 10 minutos, alguno más por las paradas para hacer fotos.
Es uno de los centros neurálgicos, aquí estaba el antiguo mercado de frutas y, en uno de los laterales, la iglesia en la que Isabel la Católica fue proclamada reina. Lo primero que llama la atención es el quiosco de música en el centro, después, es inevitable fijarse en los edificios: el Ayuntamiento, la Casa Larios, el teatro Juan Bravo o la catedral.

Con un sol que brillaba sobre un cielo azulísimo (aunque todo cambió al día siguiente, cuando en Ávila nos recibió la lluvia y el frío), las terrazas en la plaza Mayor estaban a rebosar. Nosotros preferimos entrar en la catedral para hacer la visita y dejar el vermut para un poco más tarde.
La catedral de Segovia
Y de un salto, nos plantamos en la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos, también conocida como Dama de las Catedrales debido a sus dimensiones o, simplemente, y para acortar, catedral de Segovia.
Se construyó entre los siglos XVI y XVIII, siendo una de las catedrales góticas más tardías, tanto de España como de Europa. Esto se debe a que la antigua catedral, Santa María de Segovia, fue destruida en 1520, durante la Revuelta de los Comuneros, por lo que Carlos I ordenó construir otra, eligiendo el punto más elevado de la ciudad.

Vista desde fuera, no impresiona, por altura, tanto como la de Burgos o Toledo, sin embargo, me parece muy llamativa precisamente por eso, por lo pequeña que parece, casi encajonada entre edificios, recordándome a la de Zamora. Pero si hablamos de altura, es justo mencionar su torre, con nada menos que 88 metros.
El interior es de estilo gótico tardío, excepto por la cúpula, mucho más sobria. El coro está justo delante del altar mayor y resulta impresionante: la reja es de 1729 y la sillería se trajo de la antigua catedral, en la que hay asientos reservados para los reyes, cerca de la reja.
Dimos una vuelta fijándonos en la altura de las bóvedas, con 30 metros, el altar mayor, el coro y el trascoro, las distintas capillas o los vitrales. De hecho, estos últimos están considerados de los más importantes del patrimonio español. Es un conjunto de 65 piezas, siendo las más antiguas del siglo XVI, de estilo manieristas y de las más importantes en Europa.

Aprovechamos para salir al claustro, que fue traído piedra a piedra de la antigua catedral. Desde aquí, hay acceso a distintas salas. La Sala Capitular resulta impresionante por la decoración de tapices y el artesonado en estuco del techo. Entre los tapices, destaca la serie «Zenobia, Reina de Palmira«, tejidos en Bruselas.
En la Sala de Pintura se exhiben 42 obras castellanas y flamencas, de autores como Van Eyck, Berruguete o Ambrosium Benson, autor del espectacular Tríptico del Descendimiento. Aunque este tipo de arte no es mi estilo favorito, merece la pena pararse un rato a admirarlo.
Por último, me gustaría hablar de la Sala de Santa Catalina, no por su belleza o espectacularidad, sino porque expone la tumba del Infante Don Pedro, hijo de Enrique II. Resulta llamativo encontrar una tumba así, con un sepulcro de mármol que representa a un niño y con las ropas con las que fue enterrado en muy buen estado de conservación.

Antes de irnos, bajamos hasta la cripta. La entrada está al lado de la Capilla de Santiago, una de las más bonitas, por cierto. La cripta está compuesta por dos salas: la más pequeña es utilizada como osario; la más grande, es el panteón familiar de Francisco Gutiérrez de Cuéllar. Esta sala está iluminada por tragaluces que dan al jardín del claustro.
Se puede subir a la torre, pero en unos determinados horarios. A nosotros no nos coincidió con la visita y, como íbamos a subir al Alcázar, las vistas desde lo alto las vimos desde este punto.
Para más información y datos prácticos sobre la visita a la catedral de Segovia, te comparto la web oficial.
La Judería de Segovia
Detrás de la catedral hay una zona de callejuelas laberínticas y algo estrechas en las que vivieron los hebreros de Segovia desde el siglo XII hasta su expulsión en 1492.
La zona queda delimitada al sur de la ciudad, siendo su eje principal la calle de la Judería Vieja. Dando una vuelta por la zona, se ve la antigua Sinagoga Mayor, reconvertida en el convento del Corpus Christi, la puerta de San Andrés o el Centro didáctico de la Judería, situado en un llamativo edificio con columnas en la puerta. Este edificio fue la casa de Abraham Seneor, uno de los miembros más destacados de la comunidad, que llegó a ser Rabino mayor y financiero de los Reyes Católicos.

Yo me pude asomar al patio porque estaba abierto, pero el Centro como tal permanecía cerrado, no puedo confirmar si merece la pena.
En cualquier caso, como la judería está al lado de las murallas, se puede aprovechar para salir por alguna de sus puertas y ver desde fuera las murallas y caminar por la zona extramuros.
En la otra orilla del arroyo Clamores se puede ver el cementerio judío del Pinarillo, con tumbas antropomorfas y cámaras funerarias excavadas en la roca, además de unas vistas excelentes de la judería. Yo no lo he visitado nunca, así que ya tengo deberes para la próxima vez que me acerque a Segovia.
La judería de Segovia pertenece a la red de juderías Camino de Sefarad. Te comparto su web oficial con la información relativa a esta ciudad.
El Alcázar de Segovia
Ay, qué tiempos en los que llegabas a la puerta, te dirigías a la taquilla, comprabas la entrada y listo, entrabas en el Alcázar. Me temo que esa etapa pasó a mejor vida hace tiempo. Ahora, hay que reservar día y tramo horario con unos cuantos días de anticipo y, si vas en festivo o en fin de semana, no te duermas en los laureles, no vaya a ser que te quedes sin entrada.
Nosotros reservamos la justo después de la comida, llegamos dando un paseo que, entre otras cosas, nos sirvió para bajar lo comido y, pese a que llegamos a la hora indicada, nos tocó hacer cola. Dentro, habíamos cogido la visita por libre con audioguía y con subida a la torre. Eso sí, si vas a Segovia por primera vez, no te pierdas el Alcázar por nada del mundo.

El Alcázar, del siglo XII, es uno de los castillos medievales más famosos del mundo. Hablé de su historia y de los distintos usos que ha tenido en mi artículo Recorrido por los castillos más bonitos e impresionantes en España y Europa (y uno de Jordania), que dejo enlazado más abajo y evito repetirme.
Pasamos por las distintas salas, en las que se puede ver la evolución del castillo a lo largo de los distintos siglos. Empezando por la Sala de Ajimeces, del siglo XII y una de las más antiguas; pasando por la Sala de la Chimenea, que corresponde a los tiempos de Felipe II; la Sala de la Galera que recibe el nombre por el artesonado del techo, que tiene forma de barco invertido; la Sala del Trono, que conserva intacta la decoración mudéjar original, aunque conviene destacar que los tronos son bastante más modernos… La visita por las distintas salas dura algo menos de una hora y, como subíamos también a la torre del homenaje, tuvimos que esperar un rato más a que fuese a la hora indicada para subir.

La torre del homenaje en realidad se llama torre de Juan II y fue construida entre 1440 y 1465 y fue utilizada como prisión de Estado, siendo un símbolo de la monarquía. Mide 80 metros de altura y subir merece la pena porque es uno de los mejores miradores de la ciudad.
El esfuerzo de subir sus 152 escalones por una cerradísima escalera de caracol compensa con creces la visión: el centro histórico de Segovia, con la catedral en lo más alto; la iglesia de la Vera Cruz, con una peculiar planta dodecagonal y el monasterio de El Parral, así como los barrios de San Marcos y Zamarramala.
Como querrás visitar el Alcázar y no quedarte sin entrada, te comparto la web oficial con muchos datos e información práctica.
Mirador de la Pradera de San Marcos
Una de las cosas que puedo agradecer a Instagram (y esto lo digo con la boca pequeña) es el mirador de San Marcos. Aquí es desde donde se puede ver el Alcázar en todo su esplendor, sintiéndote pequeño mientras que lo miras y piensas que se parece a la proa de un barco. ¿A vosotros también os lo parece?
Después de ver unas cuantas fotos desde esa perspectiva, me lancé a la busca y captura del lugar, sin que me costara mucho en dar con él: es el mirador de la Pradera de San Marcos.

Desde el Alcázar se ve en la parte de abajo, cerca del río Eresma, en una zona arbolada, verde y fresca vimos varios grupos de gente disfrutar del festivo en una zona tranquila. Ese es nuestro objetivo.
Cuando salimos del Alcázar, bajando por la calle Pozo de la Nieve (me encantan las calles con nombres peculiares), cruzamos por el puente de San Marcos, llegamos al barrio del mismo nombre y, caminando con cuidado por los arcenes, alcanzamos nuestro destino.
Es una zona tranquila, concurrida por los vecinos en la que las vistas del Alcázar son un auténtico escándalo. Después de descansar un rato y hacernos las fotos de rigor, volvimos al “centro”.
Iglesias de Segovia
En la ciudad de Segovia (bueno, y en la provincia) se puede hacer un “de iglesia en iglesia y tiro porque me toca” y dedicar todo el día.
No son pocas las iglesias, muchas de ellas muy interesantes, para visitar en la localidad castellana, no obstante, no siempre es fácil conseguir entrar. Voy a hacer un repaso por las que creo que merecen la pena ver. Algunas de ellas te las encontrarás en el paseo por el centro, para otras, a lo mejor toca desviarse un poco, pero ¿a eso hemos venido? ¿O no?
Iglesia de San Martín
En la plaza de Medina del Campo, de la que hablaré un poco más abajo, la iglesia de San Martín es una de las que primero te vas a cruzar si pasas por la calle de Juan Bravo desde el Acueducto. O la última, si haces como nosotros, que empezamos la ruta desde ese mismo punto en sentido contrario a las agujas del reloj.

Es del siglo XII, de origen mozárabe y estilo románico. Sin ninguna duda, lo primero que nos llamó la atención es el campanario, aunque la galería porticada no se queda atrás. Además, la fachada occidental es una de las puertas románicas más grandes de España.
Esta última vez en Segovia tuve la inmensa suerte de que estuviera abierta, así que, entramos y alucinamos con el interior. Pudimos ver un tríptico del pintor flamenco Adrián Isembrandt y algunos frescos primitivos.
Convento del Corpus Christi
Ya lo he comentado antes, los orígenes del convento del Corpus Christi son judíos, dado que era la antigua Sinagoga Mayor. En el siglo XV fue confiscado y se convirtió en un convento de monjas clarisas.
Es probable que, a lo mejor, no te des ni cuenta cuando pases por delante, en la calle de Juan Bravo. La fachada es estrecha, aunque sí que es verdad que las letras de Corpus Christi resultan muy llamativas. Siempre que he ido a Segovia me lo he encontrado cerrado a cal y canto, pero he visto fotos del interior y, sin ninguna duda, recuerdan a una sinagoga.
Iglesia de San Miguel
Situada muy cerca de la plaza Mayor, la iglesia de San Miguel es uno de esos puntos en los que se escribe la historia, ya que fue aquí donde Isabel de Castilla fue coronada como reina del Reino de Castilla.
La iglesia original fue demolida en 1532 para ampliar la plaza y se iniciaron las obras para construir el templo que vemos hoy.

Resulta más alta en todo su conjunto comparada con otras iglesias segovianas, uno de los motivos que lo explican, es que es un templo de estilo gótico, no románico. La portada románica es muy sobria y se conservó del anterior templo.
Iglesia de San Esteban
Más alejada del centro, todo lo alejado que se puede estar en el centro histórico de Segovia, y cercana al Palacio Episcopal, se ubica la iglesia de San Esteban.
Merece la pena darse un paseo hasta aquí y, si piensas que es otra iglesia románica más, estás equivocado porque tenía el campanario románico más alto de España, con una altura de 56 metros. Remarco lo de “tenía” porque eso fue antes de perder el chapitel barroco que lo coronaba.

La galería porticada es otro de los elementos característicos en la que los capiteles de las columnas son los originales, pese a mostrar un gran desgaste debido a las lluvias y la contaminación.
Iglesia de la Vera Cruz
También conocida como iglesia del Santo Sepulcro, está fuera de la zona amurallada, se ve perfectamente desde la torre de Juan II del Alcázar. Como elemento diferenciador y muy peculiar se señala la planta dodecagonal.
Según la tradición, fueron los Templarios los que la construyeron y, aunque no hay nada que lo confirme o lo desmienta, cada vez hay más opiniones indicando que fue la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Por cierto, con la desamortización de Mendizábal, el Estado la sacó a subasta y se utilizó como pajar. A comienzos del siglo XX se recuperó para el culto y, en 1919, fue declarada Monumento Nacional. En la actualidad es la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta la que se encarga de la conservación y custodia.
En cualquier caso y si tienes ganas de más, en Segovia hay iglesias para dar y tomar. Aquí puedes consultar todo el listado.
Otros lugares interesantes de Segovia
Caminando por Segovia salen a nuestro paso otros puntos en los que merece la pena pararse unos minutos.
Casa de los Picos
Al comienzo de la calle Juan Bravo, tras habernos parado en el mirador de la Canaleja, llegamos a la Casa de los Picos. El nombre resulta bastante gráfico y no requiere explicación alguna, sobre todo, en cuanto ves la fachada.
Se construyó en el siglo XV, para que sirviera de defensa de la Puerta de San Martín. Podría ser un palacete más de Castilla, pero si nos detenemos a mirarla es por los 617 picos de granito que la adornan y cuya finalidad era precisamente ésa: la estética.

En la actualidad alberga la sede de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Segovia y nunca la he visto abierta, quizás porque siempre he ido a Segovia en fin de semana o festivo. Por lo que he leído, en el interior hay un patio renacentista que está decorado con azulejos de Talavera.
Me pregunto si será posible colarse en silencio para hacer un par de fotos…
Palacio de Cascales y Alhóndiga
Siguiendo por la calle Juan Bravo, enseguida llegaremos al Palacio de Cascales, aunque ha tenido más nombres, en función de quién fuese su propietario.
La fachada llama la atención por el esgrafiado, el arco mudéjar o sus preciosas ventanas. Es la sede de Fomento de Segovia, así que no se puede visitar el interior.

Si en lugar de seguir por Juan Bravo, bajas por la calle Alhóndiga, llegas a La Alhóndiga, no tiene pérdida. Este edificio tiene la peculiaridad de ser uno de los pocos de estilo gótico industrial que se construyeron en el siglo XVI. Sirvió como almacén de grano en épocas de escasez y en, en la actualidad, se pueden ver exposiciones temporales.
Plaza de Medina del Campo
La plaza antes mencionada por acoger la iglesia de San Martín merece una parada para algo más que admirar la iglesia.
En imposible que la mirada no vuele desde el principio hasta la estatua de Juan Bravo, uno de los líderes de los comuneros en la Guerra de las Comunidades (1520-1522). También nos fijamos en el Torreón de Lozoya, con su torre de 25 metros de altura y de la que no se tiene conocimiento a ciencia cierta de cuál fue su uso. Lo que sí se sabe es que, en el presente, es un centro cultural y se organizan exposiciones.

Muy cerca del Torreón, hay dos figuras conocidas como las Sirenas, aunque, realmente, son esfinges. Las esculturas son obra de Francisco Bellver en 1852.
Casa Museo de Antonio Machado
Junto con el mirador de la Pradera de San Marcos, la Casa Museo de Antonio Machado era el punto que más ganas tenía de ver. Pero no pudo ser por falta de tiempo…
El poeta llegó a Segovia en 1919 para ocupar una cátedra en un instituto, alojándose en una pensión. Cuando en 1932 dejó la ciudad, la casa mantuvo intacta su habitación y podemos visitarla.
Siguiendo los pasos de Machado y muy cerca de la Casa Museo, encontramos la pequeña iglesia de San Quirce. Se mantuvo activa hasta el siglo XIX, cuando fue abandonada y posteriormente adquirida por la Universidad Popular de Segovia, fundada por Antonio Machado, donde llegó a dar clases.
Para poder seguir los pasos de Antonio Machado en Segovia y visitar la casa museo, te comparto la información de Turismo de Segovia.
Murallas de Segovia
Cuando subimos a la Torre Juan II del Alcázar, aunque la catedral acapare todas las miradas y sea complicado fijarse en algo más, en el instante en que pones la vista en otro lugar, las vas a ver: las murallas de Segovia.
La ciudad estuvo fortificada y, cuando Alfonso VI de León la recuperó en 1088, mandó ampliarla, llegando a tener un perímetro de 3 km, ochenta torres, cinco puertas y varios postigos.
Hasta aquí, un día muy completo en Segovia que, además de cansado, te hará llegar a casa con una sonrisa en la boca. Si no la conoces, ¿a qué estás esperando? Y, si ya has estado, ¿a qué esperas para volver?
Como suele ser habitual en mis artículos, creo que la mejor fuente para conocer estos y otros lugares de interés, así como de disponer de información práctica actualizada es consultar la web oficial de Turismo de Segovia.
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