Úbeda y Baeza, dos localidades de la provincia de Jaén que van intrínsicamente unidas. Cercanas en distancia, tan solo separadas por poco más de 12,5 kilómetros, comparten un pasado muy similar, una arquitectura renacentista casi única en una región asociada a Al- Ándalus. Imposible visitar una y no la otra. ¿O quizás sí?
La primera vez que visité Baeza, hice lo propio con Úbeda; la segunda, no. Muy pocos días, otros lugares elegidos, Úbeda quedó relegada al “por si da tiempo”, pero sabiendo que no iba a dar.
En cualquier caso, puedo recorrer con la mente sus calles, encantos y los miradores al mar de olivos en cada momento y esos recuerdos los voy a dejar plasmados.
Como es costumbre, antes de nada, un pequeño repaso por su historia.
Brevísima historia de Úbeda
Aunque la leyenda indica que fue fundada por Tubal, un descendiente de Noe, la arqueología indica que los primeros asentamientos tienen unos seis mil años de antigüedad. Se han encontrado restos romanos y visigodos que delatan una pequeña población dependiente de la colonia romana Salaria, conocida como Úbeda la Vieja.
Fue durante la época árabe cuando gana en importancia. Fundada por Abderamán II, que la llamó Medinat-Ubbadat Al-Arab, Úbeda de los árabes, gracias al comercio, agricultura y artesanía fue una de las ciudades más importantes de Al- Ándalus.
Tras la Reconquista gana una mayor jurisdicción, además, gracias a su valor geoestratégico, consigue grandes privilegios de los reyes castellanos. Un personaje clave fue Francisco de los Cobos, ubetense que llegó a ser secretario personal de Carlos I. Quedaros con este nombre, porque no será la única vez que lo escuchéis.

En el siglo XVI se da la época de mayor esplendor de Úbeda debido al desarrollo económico por el incremento de la producción agraria y la diversificación de la industria artesanal. Este desarrollo llevó consigo un incremento de la población.
Nuestro amigo Francisco tiene su parte de culpa en esta época de bonanza: además de su sueldo, que sería muy sustancial, consiguió la explotación salinera de Nicaragua, así como de varias explotaciones mineras repartidas por España y explotaba distintos señoríos. Y, como le gustaba el arte y la arquitectura, decidió invertir en su tierra y el resultado nos ha llegado hasta nuestros días.
Como todo en economía es cíclico, a finales de siglo llegó el declive. Factores como malas cosechas, epidemias, guerras o la presión fiscal (el clero era muy numeroso y recibía buena parte de los impuestos) hicieron que Úbeda se apagara.

El siglo XIX no comenzó mejor: el liberalismo económico se instauró, por el cual, los grandes propietarios fueron protagonistas, implantando caciquismo y falseamiento electoral.
Durante la década de los años 20 del siglo XX, se pusieron en marcha proyectos de reformas y mejoras, además de extender los servicios básicos y la educación. En los años de posguerra, en la década de los 60 y 70, pese a que la industria experimenta un repunte importante, fue incapaz de absorber a la población, que se vio obligada a emigrar.
En la actualidad, tiene una población de algo menos de 35.000 habitantes y, aunque el sector agrario sigue siendo muy importante, el turismo y la hostelería han ganado muchos puntos.
Su precioso centro histórico renacentista se convierte en un referente y, en 2003, es nombrada, junto a Baeza, Patrimonio de la Humanidad.
Por si no fuera poco, es sede de distintos festivales de cine, literatura o cine, entre otras actividades, y ha acogido rodajes de películas como Alatriste o La Conjura de El Escorial. Imposible no mencionar a personajes de la cultura muy conocidos que han nacido aquí: Antonio Muñoz Molina, (mi adorado) Joaquín Sabina, Zahara o David Uclés.

Como curiosidad, el dicho “irse por los cerros de Úbeda” tiene sus orígenes durante la Reconquista, cuando un capitán de Fernando III el Santo desapareció justo antes de la batalla y apareció cuando terminó. Ante la pregunta que dónde había estado respondió que se había perdido por los cerros de Úbeda.
Y sí, la visión de los cerros es un placer, pero sin demorarnos más entre ellos, vamos a hacer un repaso por los puntos más interesantes para visitar en esta ciudad.
Recorrido por el centro histórico de Úbeda
Conseguimos aparcar el coche en la calle, muy cerca del centro histórico. Según echamos a andar, a los pocos pasos, el destino nos obliga a parar, observar y hacer la primera foto. Estamos ante la torre del Palacio de los Condes de Guadiana.
El edificio es BIC y, sin ninguna duda, es una de las torres más bonitas de España. De estilo renacentista, muy decorada y con un descarado carácter de ostentación. En la actualidad, acoge un hotel de lujo y no sé si es posible entrar a cotillear… No te digo ná y te lo digo tó.
Plaza Vázquez de Molina
Seguimos andando y llegamos a una de las principales plazas de Úbeda, la plaza Vázquez de Molina. Un espacio muy amplio, con edificios notables y emblemáticos en los alrededores. Si la torre del Palacio de los Condes de Guadiana es de las más bonitas, la plaza Vázquez de Molina hace lo propio en su categoría.
Antes de fijarnos en los edificios, nos paramos ante la estatua de Andrés de Vandelvira. Fue el primer arquitecto y el responsable de diseñar y construir gran parte de los edificios renacentistas que podemos admirar en Úbeda.

Sacra Capilla del Salvador del Mundo
Tras dar las gracias a Andrés de Vandelvira por su arte, comenzamos a recorrer la plaza, fijándonos y admirando sus edificios. Presidiendo el lugar, la Sacra Capilla del Salvador del Mundo.
Se mandó construir en 1536 a Diego Siloé y fue terminado por Andrés de Vandelvira, con el patrocinio de Francisco de los Cobos como anexo a su palacio para albergar el panteón familiar y destinada a encumbrar la gloria y fortuna. Y lo consiguió, ya que la Sacra Capilla del Salvador es uno de los principales monumentos y de los más espectaculares de Úbeda.
La fachada plateresca es una obra de arte y en ella se pueden ver los escudos de los Cobos y de los Mendoza (por María Hurtado de Mendoza, su mujer).

Pese a ser un monumento funerario, se ven representados distintos dioses clásicos (Neptuno, Vulcano o Diana entre otros) y referencias a los trabajos de Hércules, además de escenas cristianas, como el Éxodo o la Transfiguración de Jesús.
Si el exterior es una maravilla, el interior no se queda atrás. Diseñado por Diego Siloé, destaca el suelo ajedrezado, un retablo de madera obra de Berruguete que representa la Transfiguración (fue quemado durante la Guerra Civil, así que el Cristo central es lo único original que queda) y una reja que lo separa del resto del templo.

Antes de salir, nos fijamos en la puerta de la sacristía, no sólo por lo bonita que es, sino también por lo original que resulta, ya que está en una equina. Se dice que representa la puerta del Edén y, en vez de columnas, hay cariátides con cestos de flores en la cabeza.
Para más datos e información práctica, te comparto la web oficial.
Basílica de Santa María de los Reales Alcázares
En el lado contrario de la plaza Vázquez de Molina se encuentra la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, Monumento Nacional y la principal iglesia de Úbeda.
El lugar en el que se erigió se han hallado restos neolíticos, íberos, romanos y godos, además, era aquí donde se ubicaba la mezquita mayor, que perdió su función tras la Reconquista.
El templo que vemos es una amalgama de estilos musulmanes, románicos, góticos, renacentistas, barrocos y neogótico. ¿Cómo no os va a parecer bonita?

El motivo central de la fachada es la Adoración de los Pastores y la portada está enmarcada por dos espadañas del siglo XIX. En el interior hay 16 capillas (solamente) en las que se enterró a obispos y familias nobiliarias de la ciudad.
En el interior, hay un capitel erótico más conocido como el chupón de Santa María en el que un sireno y un mono practican sexo oral. ¡Madre del amor hermoso! ¿Cómo se coló algo así en aquella época? ¡Y en una iglesia! Entra y búscalo que, cuanto menos, es llamativo.
Por cierto, en uno de los laterales de la basílica se conserva un tramo de las antiguas murallas. ¡Esta iglesia tiene de todo!
Palacio de las Cadenas
Enfrente de la basílica podemos ver otro edificio notable que llama la atención por su sobriedad, justo lo contrario de lo que acabamos de ver. Se trata del Palacio Vázquez de Molina, conocido como Palacio de las Cadenas.
Fue mandado construir por Juan Vázquez de Molina en el siglo XVI y se conoce como palacio de las Cadenas por las cadenas que lo rodean, aunque también se cree que puede venir porque fue un convento de Madre de Dios de las Cadenas.
Vázquez de Molina, secretario de estado de Felipe II, lo utilizó como residencia particular y, tras su muerte, cambió su uso al del convento ya mencionado. Con la desamortización, en 1850, se convirtió en la sede del Ayuntamiento.

El edificio es obra de Andrés de Vandelvira que lo proyectó a modo de casa romana: toda la estructura gira en torno a un gran patio con fuente en el centro. En la Cámara del Archivo Histórico, ya en la planta superior, se conserva un artesonado mudéjar.
Además del Ayuntamiento, cuya visita es gratuita, se puede visitar conjuntamente el Centro De Interpretación de Vandelvira y del Renacimiento.
Palacio del deán Ortega
Junto a la Sacra Capilla del salvador hay otro edificio que es probable que pase desapercibido, pese a su tamaño.
Es el Palacio del deán Ortega, construido, como era de imaginar, por Vandelvira y hoy sede del Parador de Turismo, por lo que está permitido entrar a echar un vistazo.
El patio interior es rectangular, con influencia granadina, que se aprecia en las columnas, unión de arte nazarí y renacentista.
Iglesia de San Miguel
Todo esto que acabo de describir está en la plaza Vázquez de Molina, pero Úbeda tiene mucho más que ofrecer.
Desde aquí, nos fuimos andado hasta el Convento e Iglesia de San Miguel. En un paseo de unos 5 minutos llegamos hasta el convento carmelita en el que murió San Juan de la Cruz mientras que realizaba una visita.

Puedes pensar que el lugar no tiene mucho más interés turístico, a no ser que seas un devoto, quieras rendir un homenaje al escritor o, como yo, vayas a lugares con el nombre San Juan de la Cruz mientras que cantas, mentalmente o no, la canción. Los planeteros tenemos lo nuestro.
Por cierto, si te decides a entrar, te encontrarás con in interior barroco, que no todo va a ser Renacimiento en Úbeda, y un museo dedicado a San Juan de la Cruz.
Para más información de la iglesia y el convento, te comparto la web oficial.
Plaza del Primero de Mayo: iglesia de San Pablo y Antiguas Casas Consistoriales
Muy cerca de aquí, llegamos a la plaza del Primero de Mayo, antigua plaza Mayor y la principal en la Úbeda medieval. Aquí se conservan dos edificios importantes, la iglesia de San Pablo y las Antiguas Casas Consistoriales, de las que hablaremos a continuación, además de la casa natal de Joaquín Sabina.
La iglesia de San Pablo es de las más bonitas y antiguas de Úbeda, construida en época visigoda. Hasta el siglo XV, se reunía aquí el Concejo de la ciudad y los nobles.

El templo que ha llegado hasta nuestros días tiene elementos románicos (la portada principal), góticos (la portada sur) y gótico isabelino. En el interior, se conservan distintas capillas funerarias con rejas platerescas.
Como decía, en la plaza del Primero de Mayo se pueden ver las Antiguas Casas Consistoriales, conocidas como Palacio del Concejo o Ayuntamiento Viejo. Tiene una doble arcada, lo que la hace bastante llamativa. Hoy es la sede del Conservatorio Profesional de Música María de Molina.
Museo Arqueológico
No nos quisimos perder el Museo Arqueológico de Úbeda. Situado en una casa de estilo mudéjar del siglo XIV, aunque sólo sea por ver el edificio y su tranquilo patio, merece la pena.
Es un museo pequeño, con una colección muy interesante sobre la historia de la ciudad con piezas de distintas épocas: restos prehistóricos, estelas funerarias romanas, piezas íberas y medievales.

Nosotras lo visitamos justo después de comer, cuando en la zona, en general, y en el museo en particular, sólo se escuchaba el silencio y podernos sentar tranquilamente en uno de los bancos fue un gustazo.
Otros lugares del centro histórico de Úbeda
Puede que algunos no aparezcan en guías, en el mejor de los casos, aparecen en los mapas de la oficina de turismo, pero pasear sin rumbo por el centro histórico de Úbeda, como era de esperar, es una excelente idea.
De esta manera, a tu paso van saliendo edificios, calles con encanto, plazoletillas, fuentes y, lo mejor de todo, es que seguro que no hay mucha más gente admirándolos. Estuvimos vagabundeando sin mirar el mapa y más de un sitio se ganó una foto en mi cámara.
Si pasas por la calle de las Parras, sin ninguna duda, habrá una fachada que va a captar toda tu atención. Es el Palacio de los Porceles, del siglo XVII y con una sillería en la fachada muy peculiar, entre otras cosas porque, en la parte superior de la puerta principal, aparecen dos figuras humanas. Es una casa particular, así que nada de cotillear en el interior.

Pasamos por delante del Palacio de Anguís Medinilla, una antigua casa solariega, mandada construir por el doctor Anguís Medinilla. Acoge oficinas municipales por lo que se puede visitar en las horas en las que está abierto al público.
Muy cerca de aquí, vimos el Real Convento de Santa Clara, uno de los monasterios más antiguos de la localidad. Pese a su tremenda austeridad, la portada es barroca; en el interior, hay otra mudéjar y hay dos patios, uno renacentista y otro mudéjar, además de una iglesia barroca. Por cierto, Isabel la Católica se hospedó aquí en 1489 cuando se dirigía al sitio de Baza.
El Palacio de los Vela de los Cobos fue la residencia del regidor de Úbeda, Francisco Vela de los Cobos, a mediados del siglo XVI. Es un edificio de tres plantas que resulta impresionante. La puerta principal está enmarcada por columnas corintias, en la planta principal destacan los balcones, así como los escudos familiares sujetados por guerreros y la última planta es una galería abierta.
El palacio sigue habitado como vivienda particular y permite las visitas turísticas ya que posee una buena colección de obras de arte y una biblioteca.
Para visitar el interior de este impresionante palacio, te comparto la web oficial con los datos prácticos.

Otro lugar interesante para visitar es la Sinagoga del Agua, descubierta hace tan solo diez años. Aquí se encontró un mikve (el baño judío donde se realizan los rituales de purificación) prácticamente intacto, además de ser la única sinagoga en España que mantiene los cinco elementos básicos (sala de oración, galería de las mujeres, vivienda del rabino, cocina dividida en dos partes y mikve).
Para visitar la Sinagoga del agua, comparto su web oficial.
El centro histórico de Úbeda tiene muchos más sitios interesantes que van saliendo al paso: palacio de los Orozco, el torreón del Rastro, palacio de los Torrente, casa del Obispo Canastero… Merece la pena andar sin rumbo, olvidándose de mapas y, simplemente, dejarte sorprender.
Las murallas de Úbeda
De origen militar, fueron erigidas en el siglo X y se conservan buena parte de las torres y tres de las puertas, la Puerta del Losal, la de Granada y la de Santa Lucía.
La del Losal es de estilo mudéjar; en la de Granada tiene un pilar abrevadero y por los alrededores hay restos de las curtidurías y, según la leyenda, Isabel la Católica salió por esta puerta para la conquista de Baza; y la de Santa Lucía da paso al antiguo barrio árabe y alfarero de San Millán, pero sobre todo destaca por los estupendos miradores que nos permiten gozar de los cerros de Úbeda plagados de olivos.

Si te gusta la artesanía, te recomiendo dar una vuelta por las distintas alfarerías que hay, especialmente en el citado barrio de San Millán. La cerámica de Úbeda tiene un esmaltado verde esmeralda característico que se remonta a la época islámica y que, para conseguir más brillo, los artesanos arrojan huesos de aceituna al fuego. Una buena compra si quieres un recuerdo.
Nosotras visitamos Úbeda en un día, más otro que dedicamos a Baeza y un tercero a Jaén, la capital de la provincia, bueno, mejor dicho, medio día, porque teníamos que regresar a Madrid y de la que hablaré en un futuro post.

No conseguimos alojamiento en ninguna de estas localidades (puente nacional en el que estaba todo reservado con mucho anticipo), sino que nos quedamos en un hotel rural, en mitad del campo, donde no teníamos cobertura, vimos un cielo estrellado maravilloso y era mucho más barato. La parte mala es que tuvimos que coger el coche para todos los desplazamientos.
Para cerrar este artículo me gustaría decir que tanto Úbeda como Baeza son localidades con bastante turismo, por lo que ni te plantees ir si no has reservado para comer. Cuando estuve en Baeza hace poco, nosotros no lo hicimos y casi nos tenemos que volver a casa con el estómago vacío.
Para más detalles de los lugares que he mencionado, los datos prácticos para su visita o sugerencias de rutas, te comparto la web oficial de Turismo de Úbeda.
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