A paso lento por la Sierra del Rincón: senderismo y pueblos en el norte de la Comunidad de Madrid

¿Y lo bien que sienta dejar la capital, el ruido, las masificaciones y los empujones por un día? Mira que me gusta Madrid, pero confieso que, cada cierto tiempo, necesito salir, abandonar la ciudad y desconectar. Cambiar el murmullo constante de voces por el piar de los pájaros, los apretones en el metro por poderme expandir a mis anchas en mitad de la naturaleza, el calor inclemente que sale del asfalto y el hormigón por la sombra reconfortante de un árbol.

Así que en un sábado cualquiera de mayo, cuando mi amigo Carlos me propuso salir de Madrid para darnos una vuelta por la sierra y respirar un poco de aire puro, no lo dudé ni un instante: me apunto al plan.

Como no tengo coche, dejé que Carlos fuese el que eligiese la zona a la que ir, al fin y al cabo es él quién va a conducir. Y eligió muy bien: nos fuimos a recorrer los pueblos de la Sierra del Rincón, al norte de la Comunidad de Madrid.

Algunos datos de la sierra del Rincón

Entre las sierras de Ayllón y Guadarrama se extiende la sierra del Rincón. Acoge los municipios de La Hiruela, Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón, Madarcos y Puebla de la Sierra. La comarca de la Sierra Norte es un área eminentemente natural y está bastante despoblada. Según los datos que he encontrado al respecto, hay censadas algo más de 700 personas, siendo Montejo de la Sierra el más poblado (unas 238 personas) y Madarcos, el menos (unas 32).

Las vistas del valle del Lozoya desde el Puerto de la Puebla

Fue declarada Reserva de la Biosfera en 2005 gracias a unos ecosistemas únicos por la enorme biodiversidad de hábitats: robledales, pinares, pastizales, hayedos, encinares, piornales y matorrales. Se han inventariado 690 tipos de flora vascular, 140 de no vascular y 200 de fauna vertebrada, de los cuales, 140 están considerados raros, endémicos o aparecen en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas.

Acoge el espectacular hayedo de Montejo, ese rincón que se deja mimar por el otoño y al que vamos a hacer senderismo (y fotos) y para el que es necesario reservar la visita para evitar grandes masas de gente.

Por cierto, la sierra del Rincón es un lugar con historia ya que, durante el siglo X, los distintos reyes concedieron privilegios de exención a todos los que se instalaran en la zona, con el fin de garantizar el paso entre las dos Castillas en tiempos de la Reconquista.

Unos cuantos siglos más tarde, en el fatídico año de 1808, fue por aquí por donde se abrieron paso las tropas francesas, reventando las baterías españolas y entrando en la capital en tan solo cuatro días. El paso de los franceses supuso, entre otras pérdidas, el incendio y destrucción de la parte histórica de Buitrago, de algunos pueblos y bosques.

… y sentarse en ese banco en Puebla de la Sierra a ver la vida pasar

Es seguro que en muchos textos la veas mencionada como la Sierra Pobre y es que el aislamiento y la despoblación de las zonas rurales hicieron mucho daño. Sin embargo, lo que fue una lacra durante décadas, hoy se considera un activo y somos muchos los que vamos a buscar una zona de naturaleza bien cuidada y preservada y sin desarrollo urbanístico.

Ahora sí, después de esta introducción, nos ponemos en marcha. Directamente desde Madrid, pasando por Buitrago, pero sin parar, y cambiando la autovía por la carretera de montaña en este punto, llegamos a nuestra primera parada: Prádena del Rincón.

Prádena del Rincón y su iglesia románica

Este pueblo es una de las entradas a la Sierra del Rincón. Dejamos el coche para dar una vuelta y, tras andar unos pasos, tuvimos que regresar a por más prendas de abrigo y eso que estábamos en mayo. El clima de la sierra se nota y es que estamos a una altura de 1104 msnm. Por si no fuese poco, en el término municipal hay alturas que casi alcanzan los 1800.

Ataviados con más ropa, nos damos una vuelta por las calles tranquilas, formadas por casas de arquitectura tradicional y en las que apenas nos cruzamos con nadie. Aquí hay censadas 146 personas, muchas viviendas permanecen cerradas, se nota que hay mucha segunda residencia y, quizás, el clima aún no es lo suficientemente agradable como para pasar estancias más largas.

Casa de arquitectura tradicional en Prádena del Rincón

El área está surcada por distintos cauces fluviales, lo que la convierte en protagonista, de esta manera, es fácil recorrer el pueblo uniendo fuentes.

No se sabe la fecha de fundación de Prádena, pero estos terrenos aparecen mencionados en el Fuero de Sepúlveda de 1076 otorgado por Alfonso VI. Además, tras la reconquista de Buitrago del Lozoya en 1085, se le fue concedido un privilegio de repoblación y las armas de su escudo, lo que supuso la creación de una comunidad de villa y tierra vinculadas a Buitrago.

Lo primero que vimos fue el potro de herrar, expuesto como un vestigio de su pasado ganadero. Seis postes de piedra unidos entre sí por travesaños de madera que permitían el desplazamiento del yugo.

Llegando a la plaza principal, donde se ubican el Ayuntamiento, la iglesia y la fuente (algo típico en el urbanismo de estos pueblos), intentamos ver la iglesia de Santo Domingo de Silos. Data del siglo XIII y es de una sólo nave, siendo el ábside el elemento más importante. Es uno de los pocos ejemplos de arquitectura románica en la región.

La iglesia de Santo Domingo de Silos en Prádena de Rincón, una de las pocas iglesias romámicas de la Comunidad de Madrid

Por desgracia, fue muy complicado poder ver la iglesia: la puerta estaba cerrada a cal y canto y, justo delante, había aparcada una camioneta de la Comunidad de Madrid, lo que impedía la visión del conjunto. La vida es así.

Aunque se podría echar el día tranquilamente en Prádena del Rincón y hacer alguna ruta senderista por la zona, no era el objetivo de nuestra escapada. Sin más demoras, volvemos al coche para dirigirnos al siguiente lugar: La Hiruela, donde sí que aprovecharemos para caminar por el bosque.

La Hiruela, uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad de Madrid

La Hiruela es uno de los pueblos más bonitos y con más encanto de la Comunidad de Madrid. Por sus calles no pueden circular los no residentes en fin de semana (normal), así que el coche hay que dejarlo en el parking de la entrada. Las plazas son las que son, por lo que si llegas y no hay sitio para aparcar, mala suerte. Ese era el motivo por el que no dedicamos más tiempo a Prádena del Rincón y nos fuimos a La Hiruela.

El plan que teníamos era salir a hacer las dos rutas que teníamos en mente, para después dar una vuelta por sus calles (algo a lo que se dedica muy poco tiempo porque es un pueblo muy pequeño) y, dependiendo de la hora, comer aquí o movernos.

Para que os hagáis a la idea del tamaño de La Hiruela, según el último censo, aquí viven 88 personas y, en 2017, era el municipio menos poblado de la provincia.

Casas de arquitectura tradicional en La Hiruela

No se sabe cuándo fue fundado, no obstante, sí sabemos que perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, siendo conocido, hasta 1834, como La Hiruela de Buitrago y, hasta la división territorial de 1833, pertenecía a Segovia, pasando a la de Guadalajara y, en 1838, tras la segunda división territorial, a la de Madrid. Como curiosidad, es el pueblo más alejado de la capital.

Cuando llegamos casi no había gente, se escuchaba el silencio, tan solo roto por el canto de los pájaros. Es un sitio en el que buscaría un lugar donde sentarme y ver la vida pasar. Tal y como teníamos pensado, aprovechando esa soledad, decidimos empezar ya las rutas, para evitar a los menos madrugadores y dejar el paseo por las calles y las fotos para más tarde.

Senda de molino a molino

Lo primero que hay que decir es que hacer esta ruta completa, a fecha de hoy, no se puede ya que, debido a las fuertes tormentas de 2024, uno de los puentes quedó destruido. Nosotros llegamos sólo hasta el primero de ellos y volvimos por el mismo camino.

Echamos a andar con la calma, no tenemos ninguna prisa. Somos los únicos que están por allí y, pese a que el sol brilla en un cielo azul, hace frío, no nos hemos quitado ninguna de las capas que nos pusimos en Prádena del Rincón.

La Sierra del Rincón en La Hiruela

Cruzamos el arroyo de la Umbría y menos mal que llevamos los bastones porque, aunque hay piedras sobre las que pisar, se mueven y pueden ser resbaladizas.

Atravesamos un bosque de robles cuyos troncos están comidos por el musgo y, cuando menos lo esperamos, llegamos al primer puente que cruza el río Jarama, que bajaba con bastante caudal. De hecho, este río nace unos 20 km más arriba, ya en la provincia de Guadalajara.

Como sabíamos que al segundo puente no se puede llegar, nos quedamos un rato aquí descansando, comiendo algo y disfrutando de la naturaleza y optamos por regresar.

De haber seguido, la ruta continúa pasando por las ruinas de la ermita de San Roque, del siglo XVIII, y continuando en paralelo al Jarama, hubiésemos llegado hasta el molino de Juan Bravo, al que llegamos a través de otra ruta.

El río Jarama a su paso por La Hiruela

A la vuelta, nos cruzamos con más gente que la empezaba y nos sentimos unos privilegiados por haber podido disfrutar del entorno en absoluta tranquilidad.

Tal y como la hicimos nosotros, con paradas varias, nos llevó poco más de una hora y es fácil y accesible.

Senda del molino de Juan Bravo

Por muy bonito que sea el paisaje que nos encontramos, nos quedamos con ganas de andar más, por lo que volvimos a La Hiruela y cogimos el sendero que baja hasta el molino de Juan Bravo.

Nos llevó unos 15 minutos llegar hasta el que es el antiguo molino del pueblo y, aunque ya no está en funcionamiento, se puede entrar ya que hay un pequeño espacio de exposición en el que se muestra cómo funcionaba.

El molino de Juan Bravo en La Hiruela

La zona es un auténtico oasis, con árboles frondosos bajo los que apetece sentarse y aprovechar la sombra que dan, oír el fluir del Jarama de fondo. Hay un área recreativa con mesas y bancos corridos en los que había gente comiendo. Nosotros, que somos unos duros y queríamos terminar la ruta antes de comer, optamos por seguir andando y subir hasta un mirador que está ya en el margen de la carretera. Es el mirador del Molino de La Hiruela y, pese a que la subida es dura, las vistas compensan con creces el esfuerzo.

Bajamos de nuevo al área recreativa, esta vez pasando al lado del colmenar tradicional. Tiene más de 200 años de antigüedad y es uno de los pilares básicos de la subsistencia de la comarca en el pasado: la miel.

El colmenar tradicional de La Hiruela

Estamos ante más de cien colmenas, ordenadas en hileras y formando calles que se fabricaron con un tronco hueco de roble, asentadas sobre losas de granito y cerradas en la parte superior con pizarra.

Tras dejar atrás el colmenar, seguimos, esta vez sí, de vuelta a La Hiruela, pasando por una hornacina que cobija una imagen de la Virgen de Lourdes.

Recorrido por La Hiruela

Damos por finalizada la jornada senderista y, como el calor ya empieza a apretar un poco (bueno, mejor dicho, todo lo que puede apretar el calor a mediados de mayo en la sierra Norte de Madrid), optamos por tomarnos algo en uno de los bares y, una vez que recuperamos fuerzas, nos damos una vuelta por las calles de La Hiruela.

El pueblo es pequeño, muy pequeño, pero derrocha encanto por los cuatro costados. Casi cualquier calle que cojas te llevará a la plaza de San Miguel presidida por la iglesia del mismo nombre, que resulta muy bonita por fuera.

Iglesia de San Miguel, en La Hiruela

Realmente, no hay mucho que ver aquí, salvo pasear por las pocas calles observando las casas construidas en mampostería de piedra y barro y perder la noción del tiempo durante un rato.

Es el momento de regresar al coche porque nos vamos a comer. Hemos decidido no hacerlo en La Hiruela, sino al aire libre, en uno de los mejores restaurantes del mundo. En el puerto de la Puebla, llegando por la sinuosa carretera de montaña M- 130 llegamos a este punto, situado a 1636 msnm y que se ubica entre los pueblos de Puebla de la Sierra y Prádena del Rincón.

Sentados en una piedra, observando las vistas y con nuestros bocadillos, como buenos senderistas/ domingueros, reponemos fuerzas antes de continuar.

Puebla de la Sierra, hogar del Valle de los Sueños

No mucho más grande que La Hiruela, de hecho, según el INE, hay censadas 98 personas, el término municipal sí que parece ser de un mayor tamaño.

Los orígenes de Puebla de la Sierra son inciertos, aunque se cree que fue una de las poblaciones defensivas que se instalaron en el siglo XII durante la Reconquista.

Sí que hay constancia de su existencia en el siglo XIII, cuando se llamaba Puebla de la Mujer Muerta (menos mal que le cambiaron el nombre en 1941) y fue objeto de permuta con otra población. En 1490 se convirtió en villa gracias al marqués de Santillana para compensar el aislamiento que sufría. El ayuntamiento se construyó a mitad del siglo XVI, para que los vecinos tuvieran un lugar de reunión ya que, hasta ese momento, lo hacían en la puerta de la iglesia.

Por aquí, nos dimos una vuelta y vimos la plaza del Ayuntamiento, reconstruido tras la Guerra Civil, y donde se ubica también la iglesia de la Purísima Concepción, del siglo XVII y que quedó gravemente dañada tras la contienda.

El Ayuntamiento de Puebla de la Sierra y la iglesia de la Purísima Concepción

Yéndonos un poco más lejos, es decir, caminando un poco más por una de las calles, llegamos a la ermita de la Virgen de los Dolores, del siglo XVI. Junto a ella, se encuentra la conocida como fuente árabe.

De vuelta en la plaza del Ayuntamiento, nos sentamos tranquilamente en la terraza de la hospedería y dejamos trascurrir el tiempo con calma, ya sin prisas por hacer nada más, ni siquiera regresas al caos de Madrid.

Me llamó mucho la atención el cartel anunciando el museo japonés. Ya estaba cerrado en ese momento, pero si vas y estás abierto, seguro que te llevas una sorpresa. Gracias a su hermanamiento con Osaka, el artista Federico Eguía abrió este museo con la donación de 200 obras de artes procedentes de Japón.

Como seguro que te pica la curisidad por el museo japonés, te comparto más información.

El valle de los Sueños de Puebla de la Sierra

No hace falta ser muy observador para darse cuenta de que Puebla de la Sierra está sembrada de esculturas.

Con el evocador nombre de Valle de los Sueños, nos recibe este museo al aire libre compuesto por 31 esculturas de distintos autores contemporáneos y que fueron donadas por cada artista al proyecto, llevado a cabo, también, por Federico Eguía.

La ermita de la Virgen de los Dolores y una de las escultura del museo del Valle de los Sueños

Desde aquí, decidimos poner un punto y seguido al día y volver a Madrid. Y digo punto y seguido y no final porque hacemos algunas paradas más.

Primero, en el Mirador de los Buitres donde, en la ladera opuesta, vive una colonia de buitres y desde el cual también se puede observar cómo las aguas del río de la Puebla moldean el valle de una forma abrupta. La segunda, en la presa del Villar, construida hace más de 100 años y siendo la primera presa de gravedad y planta curva construida en Europa.

Para el recorrido escultórico del Valle de los Sueños, consulta la web oficial del Ayuntamiento de Puebla de la Sierra.

El Berrueco y el templo visigodo

El Berrueco no pertenece a la sierra del Rincón y fue la última parada que hicimos, esta vez sí, antes de regresar a casa. Dejando atrás las sinuosas carreteras de montaña y cogiendo la autovía, llegamos a este pueblo de la comarca de la Sierra Norte situado en un valle moldeado por el río Lozoyuela.

El asentamiento actual de El Berrueco nos lleva a algún momento entre los siglos X y XI, aunque se han hallado vestigios de la Edad de Bronce y un punto romano sobre el arroyo Jóbalo. De la época islámica, se conserva una atalaya que formaba parte del conjunto de torres vigía que separaba los reinos cristianos del de Toledo.

Además, se conserva un templo visigodo del siglo VII que se puede visitar, siendo uno de los dos existentes de la época en la Comunidad de Madrid.

Casas tradicionales en El Berrueco

Desde mi punto de vista, El Berrueco no es tan bonito como los pueblos de la sierra del Rincón y apenas se conservan casas de arquitectura tradicional. En cualquier caso, si tienes tiempo o te apetece conocer un pueblo tranquilo al que los madrileños de la capital no invadimos, puede ser una buena alternativa.

Nosotros nos dimos una vuelta y vimos la iglesia de Santo Tomás Apóstol, templo realizado en varias fases, con sacristía gótica y portada de tradición románico- mudéjar; el potro, uno de los más antiguos de la zona y hecho con pilares de granito y utensilios de madera y hierro; o la picota, el elemento más representativo y uno de los pocos pueblos de la zona que la conserva y que simboliza la jurisdicción penal de la que gozó a partir de 1592.

La iglesia de Santo Tomás Apostol en El Berrueco

Tras este paseo, no nos queda otra que volver a casa, con mucho cansancio, pero también, con una sonrisa en la boca.

De la sierra del Rincón nos quedaron por conocer Horcajuelo de la Sierra, Madarcos y Montejo de la Sierra y, pese a que no se necesita ninguna excusa para escaparse a la naturaleza, completar esta visita suena a planazo.

Para más información sobre la sierra del Rincón, así como de actividades para realizar, comparto la web de turismo y la de la Sierra Norte de Madrid.

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