Soy una persona llena de contradicciones: soy friolera, pero no me gusta ir al sur de vacaciones a buscar el calor; me gusta el mar, pero la playa sólo para un rato; me gusta practicar senderismo, pero no me gusta que me suene el despertador en fin de semana. Las primeras, pueden ser llevaderas, la última, no tiene mucho sentido.
El viaje por Armenia y las rutas que nos hicimos me dejaron con ganas de más, así que, cuando me surgió la oportunidad de salir un sábado a hacer un recorrido por el campo, en una ruta asequible, no lo dudé.

No voy a engañar a nadie: ponerme el despertador un sábado me duele en el alma, no obstante, como tampoco era un madrugón de los memorables y los trayectos eran en autobús, venga, que el campo nos está esperando.
La garganta de las cinco villas
La ruta elegida fue la conocida como Garganta de las Cinco Villas, o Senda o Barranco de las Cinco Villas, en el Parque Regional de la Sierra de Gredos (Ávila), en concreto, al sur del puerto del Pico y la sierra del Torozo, en el valle del Tiétar.
Con todos estos datos, ¿a quién no le apetece acercarse?
Se trata de una ruta circular de 16km y de dificultad media debido a alguna que otra subida bastante empinada de las que te dejan sin aliento, como la de entrada a Mombeltrán desde San Esteban del Valle.
Está muy bien señalizada (PRC-AV 49) y hay multitud de fuentes, no sólo en el camino, sino también en los pueblos.
Dicho esto, la ruta que hicimos nosotros no fue la circular completa, sino una lineal de algo más de 10km, que empezaba en San Esteban del Valle, pasaba por Mombeltrán y finalizaba en un área recreativa conocida como Playas Blancas.

Como esta primavera ha sido muy lluviosa, el verde del campo destacaba en todo su esplendor, teniendo en cuenta, además, que todavía quedaba nieve en los picos más altos. Es una maravilla tener la oportunidad de verlo así, sobre todo con los años de sequía por los que hemos pasado. Las ventajas del riego natural.
Sin embargo, para mí, la parte mala ha sido el calor: a mediados de mayo ya empezaron a subir las temperaturas por encima de la media y, al estar en un valle, el sol pegaba con ganas. Menos mal que había tramos en los que la frondosidad de los árboles ayudaba…
Empezamos a caminar en San Esteban del Valle, atravesamos algunas de sus calles, en las que me pude fijar en la arquitectura tradicional, y en seguida salimos al campo. El terreno sobre el que caminábamos era pista, por lo que los bastones no tenían sentido.

El comienzo, se caminaba muy a gusto. El calor todavía no se sentía, el grupo, por lo general, no iba a piñón, así que tuve la oportunidad de parar unos segundos para hacer algunas fotos (qué pena no haber llevado la cámara porque no era la única) y, sobre todo, la oportunidad de admirar el paisaje y respirar aire limpio.
Tras una subida de las que te hacen echar el higadillo entramos en Mombeltrán, donde nos sentamos a la sombra (y donde corría una brisilla refrescante) para recuperar fuerzas, comer un tentempié y beber agua. Una parada necesaria y que se agradeció.
Por desgracia, estábamos allí para practicar senderismo, no para visitar pueblos, quedándome con ganas de más. Por lo menos, al salir y continuar con nuestro camino, pasamos por delante del castillo de los duques de Alburquerque.

A partir de ese momento y hasta la llegada a Playas Blancas, el tema se complicó. No porque el camino fuese más duro, sino porque el sol ya decidió que hacía acto de presencia. De esta manera, con más pena que gloria, conseguimos llegar a la meta, donde nos esperaba un merendero cubierto y un bar en el que el pedir bebida bien fría. Uno de esos momentos en los que el primer sorbo de aquarius va directamente a los órganos vitales.
Aquí comimos, descansamos y nos dirigimos ya de vuelta al autobús, que teníamos dos horas de trayecto hasta Madrid.
Al final, rematé junto a Rosa en una terraza de la capital un día que había sido absolutamente redondo. ¿Cuándo repetimos?
Comparto la ruta completa de la garganta de las cinco villas por si os animáis a hacerla.
Los pueblos de la garganta de las cinco villas
Tanto hablar de las cinco villas, pero sólo he mencionado dos y de pasada. En resumen, las famosas cinco villas son Cuevas del Valle, Villarejo del Valle, San Esteban del Valle, Santa Cruz del Valle y Mombeltrán. Por desgracia, sólo pasé por dos de ellas, así que ni siquiera puedo decir que las conozco. En cualquier caso, voy a dar algunos detalles sobre estas poblaciones y, de esta manera, tener más ganas aún de volver.
Las aldeas del sur de Gredos comienzan a ganar importancia desde la segunda mitad del siglo XIII gracias a la trashumancia: paso obligado que conecta las dehesas de Extremadura y Castilla la Mancha y las sierras que sirven de agostaderos para el ganado.

Los ingresos provenientes del impuesto de montazgo llaman la atención de la nobleza que, entre otros, termina derivando en que, durante la revuelta de los comuneros (1520- 22), los habitantes se levantaran contra el duque de Alburquerque.
En siglos posteriores quedó configurado el territorio del barranco y se incrementó considerablemente su población, llegando a pedir la independencia, que fue vendida por la corona a cambio de 7.000 maravedíes por vecino.
A finales del siglo XVII fueron consiguiendo la carta de villazgo, celebrando una fiesta e instalando un rollo o picota como símbolo de la independencia.
Empiezo por San Esteban del Valle, donde comenzó nuestra ruta. Este municipio, de unos 750 habitantes está formado por un conjunto de callejuelas empinadas. Goza de un microclima que, pese a la altitud, favorece el cultivo de olivos, viñas y distintos árboles frutales.
Paseando sin prisas por San Esteban del Valle no podemos perdernos el mítico pilón, del siglo XVI; la iglesia de san Esteban, del siglo XV y de estilo gótico isabelino; el ayuntamiento, del siglo XVIII y en el que destacan las paredes de sillería de granito; o el rollo o picota, emblema de la independencia jurisdiccional de Mombeltrán.

El siguiente pueblo es Mombeltrán, más grande que el anterior (algo más de 900 habitantes) y un patrimonio que merece la pena el desplazamiento.
Comenzando por el castillo de los Duques de Alburquerque, erigido por Beltrán de la Cueva en el siglo XV, con portada renacentista, iglesia subterránea y mazmorras. El exterior se encuentra en muy buenas condiciones de conservación, no así el interior. El acceso no es libre, sino que hay que concertar cita previa. Si estáis interesados, os comparto la web del ayuntamiento de Mombeltrán en la que se indica el teléfono para pedir cita.
Imposible pasar por Mombeltrán y no detenerse en la plaza en la que se ubica el hospital de San Andrés, fundado por el prior de la santa iglesia de Ávila en 1517 para que fuese alivio de pobres y caminantes.
Otros puntos de interés de Mombeltrán serían la iglesia de san Juan Bautista, de los siglos XIV y XV y de estilo gótico en la que se puede ver un retablo mayor churrieresco del siglo XVIII; la cruz del rollo, símbolo instalado cuando Mombeltrán obtuvo el título de villa en 1393; distintas casas blasonadas de origen medieval; o en ayuntamiento, que combina mampostería, sillarejo y ladrillo.
Siguiendo en sentido de las agujas del reloj, el siguiente pueblo que visitaríamos sería Cuevas del Valle.

Con una población de poco más de 500 habitantes, su principal fuente de ingresos es el turismo y es que, cuando las temperaturas estivales son algo más bajas aquí respecto a otros lugares, no son pocos los que huyen buscando ese alivio térmico.
Aunque no tiene un patrimonio tan llamativo como Mombeltrán, sí que se pueden visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Natividad, del siglo XV, en la que destacan la torre campanario de ladrillo del siglo XVII y frontales de azulejos de Talavera de este mismo periodo; o la plaza Vieja, de la que sale la calle Soportales, con 50m de soportales.
Cuevas del Valle es también muy conocido por la llamada calzada romana, construida entre los siglos I y II a.C. y que ha sido, probablemente, calzada romana, cañada de La Mesta y ruta de arrieros y que se sigue usando para la trashumancia.
Seguimos hacia Villarejo del Valle, el más pequeño de los que visitamos, con 314 habitantes y con menos patrimonio. Me gustaría mencionar la iglesia de san Bartolomé, del siglo XV; el rollo jurisdiccional, que celebra la carta de villazgo recibida en 1694; las distintas ermitas, como la de San Antón o la Virgen de Gracia o, simplemente, un paseo tranquilo fijándonos en la arquitectura tradicional: casas de piedra con dos plantas y balcones de madera y largos aleros.

Por último, Santa Cruz del Valle, pueblo pequeño, de tan solo 304 habitantes, tiene una ubicación privilegiada colgado de la ladera del valle y es que es desde aquí desde donde se tienen las mejores vistas del barranco. Además, la villa desprende arte por todas partes, ya que es fácil encontrar pinturas murales en las fachadas de las viviendas.
No nos podemos ir de Santa Cruz del Valle sin dar una vuelta por el casco urbano, que da la sensación de ser un laberinto; la iglesia de Santa Cruz, del siglo XVI; el rollo o picota que, como en casos anteriores, conmemora la independencia de Mombeltrán; los lavaderos públicos; o el MACS, el Museo de Arte Contemporáneo de Santa Cruz.
Comparto las páginas web de cada uno de los ayuntamientos con información turística y práctica: San Esteban del Valle, Mombeltrán, Villarejo del Valle, Cuevas del Valle y Santa Cruz del Valle.
Valle del Tiétar y sierra de Gredos
No quiero cerrar este post sin hablar del Valle del Tiétar. Porque a esta zona no sólo se va a conocer pueblos, sino también a estar en contacto con la naturaleza que, para los que somos y vivimos en la ciudad, termina siendo muy necesario.
El Valle del Tiétar es una comarca abulense al sur de la provincia y haciendo frontera con Toledo, Cáceres y Madrid. Gracias a que la cadena montañosa de la Sierra de Gredos la protege del frío y a la abundancia de agua proveniente del río Tiétar, tiene un clima más benigno.

Arenas de San Pedro es la capital de la comarca, siendo también importantes núcleos de población Candeleda, La Adrada y las ya mencionadas cinco villas.
La sierra de Gredos, en el Sistema Central, está situada entre las provincias de Ávila, Salamanca, Cáceres y Madrid, siendo una parte importante de ella declarada parque regional de la sierra de Gredos. El pico Almanzor, de 2592msnm, es el más alto, aunque hay varias cumbres que superan los 2000m: el Morezón, Cabeza Nevada, Alto de las Becedillas o El Enano, por mencionar unos pocos.
Escribir sobre todo esto, me ha dado más ganas de una escapada rural, combinando visitas a pueblos con rutas por el campo. ¿Me acompañas?
Para más información sobre el valle del Tiétar y la sierra de Gregos, dejo enlazadas las páginas web.
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Hay que agradecerte, Naike ,este post sobre una escapada senderista en el Valle del Tiétar; es un relato fresco y lleno de encanto. La descripción de la ruta lineal de 10 km, desde San Esteban del Valle hasta Playas Blancas, está repleta de detalles que te hacen querer ponerte las botas: el Puente de San Alberte, la Capilla gótica, fuentes medicinales como la Fonte da Fala y los paisajes verdes tras una primavera lluviosa. Me encanta el toque personal, con tus confesiones de friolera que odia madrugar los sábados, pero que se lanza a la aventura por amor al campo. La mención de los pueblos, como Mombeltrán con su castillo y Cuevas del Valle con su calzada romana, añade un sabor histórico que enriquece la experiencia. Aunque el calor y alguna subida empinada fueron un reto, el relato transmite la satisfacción de llegar al merendero y rematar el día con una bebida fría. Tu entusiasmo y los enlaces a las webs de los ayuntamientos son un puntazo. ¡Un post que inspira a desconectar en la naturaleza y explorar Gredos!
P.D.: te invito a pasarte por mi blog y comentar lo que quieras. No sé si va a salir mi Url, por si no es así te la dejo aquí: https://marcospanet.blog
Muchas gracias por tus palabras. Si no conoces la zona, te animo a que lo hagas. Salir de la ciudad y fundirse con la naturaleza, sobre todo en un entorno así, apetece mucho y sienta muy bien