Descubriendo Villena y Biar. Ruta en coche por los castillos del Vinalopó en la provincia de Alicante

No sabía demasiado de este lugar de Alicante antes de empezar a buscar información ya que tenía posibilidades de convertirse en nuestro destino para el puente de diciembre. Un puente corto, de tan solo tres días, por lo que tenía que cumplir varios objetivos: que fuese cómodo llegar y que no nos volviésemos con la sensación de que hemos visto una mínima parte.

Lo primero, lo cumplía con creces; lo segundo, fue algo más complicado porque la provincia está llena de pueblos a los que merece la pena dedicar unas horas y no había tiempo suficiente para todos, pero conviene resaltar que la sensación tras haber regresado es positiva.

Estas calles de Biar bien merecen unas horas

A todo esto, añado que es una zona poco turística y, en los tiempos que corren, es de agradecer.

Así que, nos encontramos ante un puente que es un visto y no visto en un rincón poco turístico de una de las provincias más turísticas de España: Alicante.

Durante nuestra estancia, nos alojamos en un hotel en Villena y, desde ahí, nos movíamos en coche a los distintos puntos de interés, que estaban bastante cerca los unos de los otros. Y éste fue el principal criterio para descartar lugares: la cercanía.

La plaza de Santiago en Villena, con el Ayuntamiento al fondo

Lo malo de viajar en diciembre es que se hace de noche bastante pronto, por lo que no se aprovechan los días de la misma manera y, en el caso de habernos desplazado a puntos más lejanos, no nos hubiese dado tiempo a ver nada más.

De esta manera, quedaron descartados pueblos con encanto y bastante apetecibles, como Bocairent, Cocentaina o Guadalest, que quedan pendientes para la próxima vez.

Ruta de los castillos del Vinalopó

La ruta de los castillos del Vinalopó es un recorrido por las distintas fortalezas de la provincia de Alicante, muchas de ellas situadas en el valle del Vinalopó.

Se trata de castillos y fortalezas que, durante el dominio musulmán y la Edad Media, sirvieron para controlar el avance cristiano, primero, y ser frontera entre las Coronas de Castilla y Aragón tras la reconquista de Jaime I.

El castillo almohade de Castalla

Es una ruta de unos 100km y pasa por las localidades de Petrer, Biar, Salinas, Novelda, Villena, Monóvar, Elda, Sax, Agost, Castalla, Monforte del Cid, Aspe, Tibi, Onil y Pinoso. Creo que no hace falta añadir que es imposible conocerlos todos en tan solo tres días.

Varias de estas fortalezas se levantaron entre los siglos X y XIII, en posiciones estratégicas con la intención de proteger a la población frente a una conquista cristiana que, terminó ocurriendo en el siglo XIII.

Te comparto más información sobre los castillos del Vinalopó de la página de turismo de la Comunidad Valenciana y la página del Camino del Cid, que aporta mucha información.

Paseo por el centro histórico de Villena

En unas breves pinceladas introductorias de esta ciudad, se puede decir que no hay un acuerdo de qué época data Villena, se sabe que en el siglo XI, durante la dominación musulmana, ya existía. Tras la conquista cristiana, pasó de ser señorío a marquesado y Carlos V le concedió el título de ciudad.

Tras la división provincial de 1833, empezó a depender del Reino de Valencia. El desarrollo económico llegó a partir de la década de 1960, gracias a la industria de calzado, construcción y muebles, principalmente.

Villena vista desde el castillo de la Atalaya

Volviendo a nuestro viaje, salimos de Cartagena a primera hora de la tarde y, según hacemos kilómetros en las carreteras alicantinas, el sol va cayendo, los colores naranjas se entremezclan con otros más oscuros y las distintas fortalezas que visitaremos en los próximos días se van iluminando, en lo más alto de los cerros.

El primer recuerdo que tengo de Villena es su imponente castillo en las alturas. Iluminado, rompiendo la oscuridad de las tardes de diciembre. Dan ganas de parar el coche y quedarse observando lo majestuoso que resulta. Qué pena que no haya ningún mirador ni área de servicio.

Según llegamos a nuestro hotel, deshacemos el equipaje y nos vamos a dar una vuelta. Nos alojamos en El Rabal, barrio histórico de origen musulmán y, pese a que en ese primer paseo, vemos casi todo lo que hay que ver, a la mañana siguiente, volveremos a pasar, esta vez, con la luz del día.

Paseo por el barrio del Raval, en Villena

Hay un aspecto que me llama la atención y es que, en esta zona, apenas hay comercios ni hostelería. El silencio es atronador, tan solo roto por nuestras voces al hablar y nuestros pasos al caminar. Todas las casas están cerradas, aunque habitadas y buena parte de ellas decoradas muy llamativamente para la Navidad. Según vamos avanzando por las calles, es imposible no fijarse en el castillo, que asoma entre las estrechas calles.

Desconozco si el barrio está protegido o si es que no se dan las condiciones para abrir un bar o restaurante, pero el caso es que se cuentan con los dedos de una mano y están más o menos concentrados.

La torre del homenaje del Castillo de la Atalaya sobresale entre los tejados del barrio de El Rabal, en Villena

Entre los lugares que no nos queríamos perder de Villena, destaco el propio barrio de El Rabal, donde la iglesia de Santa María se ubica en lo que era una mezquita. La fachada principal, de estilo barroco, resulta imponente.

No muy lejos queda la plaza Mayor, una de las más antiguas de España y lugar de nacimiento de Ruperto Chapí, compositor de zarzuelas.

La plaza de Santiago es una de las más conocidas. El ayuntamiento se ubica en un palacete del siglo XVI concebido como Casa Abadía y Escuela de la iglesia de Santiago. En 1576 fue adquirido por el Concejo de la Villa dándole uso de Ayuntamiento, cárcel y depósito de pan. Imposible no fijarse en la espectacular entrada con dos tenantes sujetando el escudo de la ciudad.

La espectacular puerta del Ayuntamiento de Villena

Esta plaza coge su nombre de la iglesia de Santiago, centro de la antigua ciudad cristiana, que se empezó a construir en el siglo XIV, aunque su aspecto actual es del XVI. Lo más llamativo de la iglesia es la pila bautismal y las doce columnas helicoidales, uno de los escasos ejemplos que se mantienen dentro de un templo religioso.

Resultó imposible encontrar la iglesia abierta y eso que pasamos varias veces por la puerta. Los horarios marcados no se cumplen, ya sea para entrar con visita guiada o por libre y, ni siquiera en la oficina de turismo eran capaces de decir nada. Considérate afortunado si consigues entrar en la iglesia de Santiago.

Algo más alejado del centro, no nos quisimos perder el Teatro Chapí y, sobre todo, el Museo de Villena.

El teatro Chapí de Villena

Se trata de un museo arqueológico, con piezas que evidencian la ocupación humana en la comarca desde hace 50.000 años hasta la actualidad. La mayoría de ellas provienen de yacimientos cercanos, como Cabezo Redondo o Puntal de Salinas. Pero si hay algo por lo que destaca el Museo de Villena es por el Tesoro de Villena.

El 1 de diciembre de 1963, José María Soler descubrió, dentro de una vasija de cerámica, el que se considera uno de los tesoros prehistóricos más importantes de Europa. Compuesto de 66 piezas de distintos metales, mayoritariamente oro, datado en el año 1000 a.C. Brazaletes, cuencos y distintos tipos de adornos que pesan en torno a los 10kg y, como rareza, una pulsera de hierro meteorítico.

Algunos de los brazaletes de oro del Tesoro de Villena, así como la vasija en la que se encontraron

La visita al museo es corta y muy recomendable y me gustaría destacar el trabajo y la atención de los trabajadores. Uno de ellos estuvo pendiente de nosotros y, cuando llegamos a la sección del Tesoro, llegó corriendo para ponernos el vídeo explicativo y se quedó con nosotros dándonos un montón de información y datos. ¡Muchas gracias!

Como seguro que te has quedado con ganas de ver con tus propios ojos el Museo de Villena, te comparto su web oficial con mucha información práctica.

Y, pese a que todo lo que vimos en Villena resulta muy interesante, la principal atracción es el Castillo de la Atalaya.

Castillo de la Atalaya de Villena

Pese a que no se sabe la fecha exacta de la construcción, en el siglo XII ya aparece en documentos. Lo que sí se sabe es que fue construido por los almohades con el fin de proteger a la población musulmana de Villena. Resultó prácticamente inexpugnable ante las tropas de Jaime I el Conquistador, que tuvieron que asediarlo tres veces antes de poder tomarlo en 1240.


El impresionante castillo de la Atalaya en Villena

Pasó a manos castellanas tras la firma del Tratado de Almizra, llegando a ser uno de sus propietarios el famoso escritor el infante Don Juan Manuel, cuya obra más conocida es El Conde Lucanor. Llevó a cabo mejoras en el castillo para hacerlo habitable para su mujer, la infanta Constanza de Aragón, a la que encerró aquí tras su boda, que se produjo cuando tenía sólo 6 años y no era posible que consumara el matrimonio. No, si encima tendremos que darle las gracias por el trato de favor…

Siglos más tarde, durante la Guerra de la Independencia, los franceses consideraron la Atalaya como punto estratégico. Cuando lo abandonaron, el mariscal Suchet ordenó volar las cubiertas de la torre del homenaje, incluyendo parte de las bóvedas almohades que, junto a las del castillo de Biar, son las más antiguas de España y el Magreb.

El interior del castillo de Villena

La visita por el castillo me parece de lo más interesante, además, tuvimos la inmensa suerte de recorrerlo con guía, que nos contó, no sólo esto que acabo de resumir, sino también la construcción estratégica de la que dispone y que lo convertía en infranqueable.

Dentro de la torre del homenaje, en una de las salas, se conservan esgrafiados que realizaron prisioneros de la Guerra de la Independencia y que representan edificios italianos. En el exterior, aun se pueden observar los impactos de artillería.

Esgrafiados en el castillo de Villena. Según nuestro guía, representa Venecia, ¿tú qué crees?

Desde las murallas del castillo, las vistas de Villena son un espectáculo.

Te comparto la página de Turismo de Villena con mucha información sobre los distintos puntos turísticos, incluido el castillo de la Atalaya.

Biar, uno de los pueblos más bonitos de Alicante

Biar es una joya oculta en la provincia de Alicante, de esas que se comenta con la boca pequeña. Mientras que otros pueblos se llevan la fama de “más bonito”, Biar permanece callado, sin llamar la atención. Cuando buscaba información sobre la zona, me crucé con este nombre y, dado que está en la ruta de los castillos del Vinalopó, no dudamos en dedicarle unas horas.

Ubicado en una situación estratégica, Biar fue un bastión importante en la defensa para los musulmanes. Aquí se estableció la divisoria de las Coronas de Castilla y de Aragón,  asignándose Biar a esta última tras el Tratado de Almizra de 1244.

El castillo de Biar visto desde la plaza de España

Jaime I el Conquistador asedió el castillo durante cinco meses antes de apoderarse de él, en lo que supuso el fin de la conquista del reino de Valencia.

En la actualidad, Biar está dentro del Camino de Santiago, el Camino del Cid y Vías Verdes y su castillo dentro de la Ruta de los Castillos del Vinalopó.

Dejamos el coche en el parking cercano al Paseo del Plátano. Se trata de un paseo ajardinado en el que destaca un plátano oriental de 350 años, de más de 26m de altura y 6m de perímetro de tronco.

El casco histórico de Biar es de origen medieval, resulta compacto, cómodo y con mucho encanto, por el que andar en total tranquilidad. Se adapta a la perfección a las faldas del cerro que termina coronando su castillo.

Asomarse por las calles de Biar y ver el castillo entre las casas

El centro está amurallado y franqueado por puertas. Cruzar por el Arco del Plátano nos conduce a un entramado de calles, varias escalonadas, decoradas con macetas y que conducen al castillo.

La primera plaza que nos encontramos es la plaza de España. Amplia y rodeada de casas señoriales y, sobre todo, con unas vistas del castillo espectaculares.

Caminamos sin prisa por la calle Mayor, con casonas decimonónicas a ambos lados y con la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de fondo. Mientras que andamos, es imposible no pararse y asomarse a las calles que suben al castillo. Calles como Cortes, San Jorge o Talega que se merecen una foto y un suspiro.

Paseo por la calle Mayor de Biar

Llegamos a la plaza de la Constitución, uno de los lugares más bonitos de Biar. Aquí están la oficina de turismo, el Ayuntamiento, la iglesia que veníamos persiguiendo y una fuente de cuatro caños en el centro. La oficina de turismo se reconoce fácilmente porque está decorada por platos de cerámica pintada. La fuente se construyó en 1842, como homenaje a la Constitución de 1837.

Si hay una absoluta protagonista en la plaza, es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida entre los siglos XV y XVI de estilo renacentista y con ampliaciones barrocas en el XVII. La portada es similar a la puerta de las cadenas de la catedral de Murcia y es una maravilla, es fácil quedarse de pie mirando cada detalle durante un buen rato.

La plaza de la Constitución de Biar, con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción como protagonista

En el interior, destaca la capilla de la Comunión, una joya del barroco con una decoración sobrecargada en yeso y frescos que me recordó a la ermita de Jesús del Llano, en Baños de la Encina.

Desde aquí, subimos andando hasta el castillo. Sabíamos que estaría cerrado, pero aun así decidimos acercarnos. Me temo que ésta ha sido una constante durante el viaje porque nos hemos encontrado los castillos cerrados y con horarios poco “turísticos”.

El castillo de Biar

Construido en el siglo XII por los musulmanes, tuvo un papel muy importante dada su situación fronteriza.

El recinto está doblemente amurallado y la torre del homenaje es de planta cuadrada y tiene tres alturas, además, se conserva una bóveda de origen almohade.

Castillo de Biar

Dado que no pudimos hacer mucho más, regresamos al coche no sin darnos la vuelta para observarlo por última vez en lo alto del cerro.

Para una mayor información de Biar, te comparto su web oficial en la que se pueden consultar los horarios de visita del castillo.

Bañeres de Mariola y senderismo por la sierra de Mariola

Pese a que en los alrededores de Bañeres de Mariola, en valenciano, Banyeres de Mariola, se han hallado restos del neolítico y de poblados ibéricos, hay un amplio consenso en establecer como musulmanes los orígenes de la localidad, al igual que los del castillo. Como en el caso de Biar, al estar en zona fronteriza, fue un lugar de gran importancia.

Aunque no es un pueblo que destaque por su patrimonio, el castillo sí que merece la pena. Data del siglo XII, es de origen almohade y su torre del homenaje mide 17m. Desde lo más alto, en un día claro, se pueden divisar las provincias de Albacete, Murcia, Alicante y Valencia.

El castillo de Bañeres de Mariola

En este caso, el castillo también permanecía cerrado, con un cartel escrito a mano en la puerta indicando que se cerraba por motivos personales.

A los pies del castillo, vimos el monumento a Sant Jordi, situado donde estaba la antigua ermita del Conjurador. Las vistas desde este punto, tanto de la sierra, como del castillo, son bastante buenas.

En la plaza Mayor de Bañeres destaca la iglesia de Santa María, con una fachada de estilo barroco.

La fachada barroca de la iglesia de Santa María, en Bañeres de Mariola

Desde mi punto de vista, lo más interesante de Bañeres de Mariola es el castillo, por lo que, si no vas a poder entrar, no tiene mucho más atractivo. Si sabes a ciencia cierta que estará cerrado, yo buscaría un buen mirador a las afueras para poderlo observar en lo más alto.

Para que tengas más suerte que nosotros al visitar Bañeres de Mariola y su castillo, te comparto la web oficial de turismo.

Ruta circular cueva del Bolumini en la sierra de Mariola

Lo bueno de Banyeres de Mariola es que está en la sierra de Mariola, por lo que nos garantizamos poder hacer una ruta senderista.

Escogimos una circular de 8km que sale del camping de Mariola y pasa por la cueva Bolumini. El recorrido no es el “oficial”, sino que seguimos uno alternativo marcado por Link Alicante, que resulta más largo y, sinceramente, bastante duro y, en algunos momentos peligroso.

No todo van a ser castillos: nos vamos de senderismo por la sierra de Mariola

Si decides hacerla, no guardes el móvil y síguela por Wikiloc, porque en más de una ocasión nos tocó desandar lo ya andado. Se sale de los caminos marcados de forma frecuente y, aunque la soledad y la tranquilidad puedan estar garantizadas durante buena parte del trayecto, en otros momentos no sabes ni por dónde te estás metiendo ni a dónde vas a salir.

Como lugares que me llamaron la atención, la cava de don Miquel, un impresionante pozo nevero. Es un buen lugar para sentarse a descansar un rato, disfrutar de las vistas y, sobre todo, para coger fuerzas, porque lo que nos esperaba, era canela en rama.

El pozo nevero de la cava de San Miguel, en la sierra de Mariola

Teníamos que llegar hasta El Portín, cima y vértice geodésico, y la única manera de hacerlo que encontramos fue trepando. Nosotros no estamos acostumbrados y en algún momento sí que nos llegamos a acojonar. Perder el equilibrio suponía una caía de varios metros que no era ninguna broma.

Una vez que lo alcanzamos, nos dimos cuenta de que andar por esa zona resultaba bastante molesto, ya que no hay camino, sino que se va pisando por rocas. La parte buena es que volvieron a aparecer las señales que lo marcaban.

Tras buscar un sitio donde sentarnos a comer, seguimos hasta la cueva del Bolumini. Se trata de una cavidad natural situada en el Cabeçó de Mariola en la que, hace 5000 años, los habitantes de la zona enterraban a sus miembros más importantes. Además, el interior es visitable y se conservan estalactitas, estalagmitas, columnas y alguna colada.

En la cueva del Bolumini, sierra de Mariola

Nos hubiese gustado quedarnos un rato más, sin embargo, salimos casi huyendo, no sólo porque teníamos ganas de terminar, sino porque allí había hecho la parada del bocadillo un grupo bastante numeroso de excursionistas que se comunicaban entre ellos gritando.

Unos metros más adelante, están los restos del poblado íbero del Cabeçó de Mariola, habitado entre los siglos IX y I a.C. siendo el principal asentamiento de la zona. Se cree que llegó a estar habitando por unas 600 personas y que fue destruido por un ataque romano. No se ve gran cosa, no obstante, hay paneles informativos que resultan interesantes.

Y lo bien que sienta darse una caminata por el monte… En la foto, la sierra de Mariola

Desde aquí, ya solo teníamos que bajar hasta el camping donde, fieles a nuestras tradiciones, después de una ruta senderista, brindamos con un aquarius.

El camping tiene bar y restaurante en el que se puede comer o, como nosotros, comprar bocadillos para llevar. No es necesario estar alojados para acceder a esta instalación.

Recorrido por Castalla

Al contrario que en otras localidades de los alrededores, los orígenes de Castalla se remontan a poblados neolíticos, de la Edad de Bronce, íberos, romanos (que la llamaron Castra Alta) y árabes.

Con la ocupación musulmana, me amuralló la población que pasó a la Corona de Aragón tras la conquista a manos de Jaime I el Conquistador.

Durante los siglos XVI y XVII se produce una renovación urbana con la construcción del ayuntamiento, la actual calle Mayor y la iglesia de la Asunción.

La iglesia de la Asunción, al final de la calle Mayor de Castalla

Recorrer el centro histórico me llevó a una ciudad que tuvo que ser importante en su momento, con casas señoriales, la mayoría cerradas. Se nota que ha habido dinero, familias importantes, pero que todo ha caído en el olvido. Guardando las distancias, me recordó a la Lisboa o el Oporto de antes de las redes sociales.

En edificio en el que se ubica el Ayuntamiento es un palacete del siglo XVII de estilo renacentista. Sirvió como mercado en el XIX, cambiando su uso ya en el XX. En el interior, se conserva una copia del lienzo Batalla de Castalla, de Langlois, estando el original en el Palacio de Versalles.

La Casa Roja y el Ayuntamiento de Castalla

En la misma plaza, es imposible no fijarse en la Casa Roja, llamada así por el color de sus paredes, no obstante, es fácil intuir que conoció tiempos mejores. La casa- palacio de la familia Soler se construyó entre 1878 y 1882 y consta de tres plantas. Es de titularidad privada y permanece cerrada desde 1960. Una auténtica pena.

Desde aquí fuimos paseando por la calle Mayor, fijándonos en las fachadas, balcones y escudos que, al igual que la Casa Roja, conocieron tiempos mejores. Al final de la calle, llegamos a la iglesia de la Asunción, del siglo XVI y con fachada y campanario de estilo renacentista. El conjunto resulta bastante austero y estaba cerrado a cal y canto.

La ermita de la Sangre, en Castalla

Subimos hacia el castillo, haciendo una parada previa en la ermita de la Sangre. Data del siglo XIII y fue ampliada en siglos posteriores. Se ubica en uno de los puntos más importantes de Castalla: la plaza. Se cree que es de origen musulmán y aquí estaba la puerta de acceso a la villa, ya que la población vivía en el conjunto del castillo.

Llegamos hasta el castillo, construido entre los siglos XI y XVI por los almohades, pasando a manos de la Corona de Aragón en 1244. Con la construcción de la torre del homenaje en 1529, el castillo quedó en desuso por no estar adaptado para la guerra moderna. Para no cambiar nuestra suerte, tampoco estaba abierto.

Te comparto la web oficial de Turismo de Castalla para una mayor información práctica.

Sax y la colonia de Santa Eulalia

Llegamos a Sax por la tarde, cuando ya era de noche. Teníamos intención de aparcar el coche y dar una vuelta, sin embargo, como no había sitio, la vuelta la dimos motorizados.

En mi opinión, lo más interesante en Sax es el castillo, de origen almohade y con dos torres, construidas en siglos diferentes y unidas por la muralla. El castillo está en una ubicación estratégica, dominando todo el valle del Vinalopó.

Castillo de Sax. Foto de Comunitat Valenciana

Por si tienes más suerte que nosotros y consigues aparcar, lo más seguro es que te des una vuelta por el casco histórico, que sigue un trazado típicamente árabe y donde encontrarás la puerta renacentista de la iglesia de la Asunción.

Si visitas el castillo, pasarás por delante de la ermita de San Blas, patrón de la villa y en cuyo honor se celebran las fiestas de Moros y Cristianos.

Si tienes la suerte de aparcar en Sax y te das una vuelta, la web oficial de Turismo te será de gran ayuda.

De camino a Villena, paramos en un lugar muy peculiar: la colonia de Santa Eulalia.

Se comenzó a construir a finales del siglo XIX, a raíz de la ley de colonias de 1868 e influenciados por el socialismo utópico, pretendiendo crear una colonial industrial a semejanza de las ya existentes en Cataluña.

Edificios en la colonia Santa Eulalia

Se construyeron casas, fábricas de harinas y de alcohol, teatro, economato, casino, hospedería, estación de tren, bodegas, almacenes y almazaras. Los edificios se organizaban en torno a dos plazas, una de ellas dejando en medio la ermita de Santa Eulalia.

Hasta 1925 gozó de una gran importancia económica, comenzando en ese momento un declive, que se aceleró tras la Guerra Civil.

En la actualidad es poco más que un conjunto de ruinas y, pese a que en 2016 la Generalitat Valenciana lo declaró BIC, está abandonado, sin proyecto de rehabilitación ni restauración.

El Teatro Cervantes de la Colonia Santa Eulalia exige ayuda urgente

Dejamos el coche y nos dimos una vuelta por donde se podía pasar. Por increíble que parezca, había farolas encendidas y vimos que alguna casa estaba habitada.

¿Cómo tiene que ser vivir en un lugar donde todo lo demás es una ruina? Al menos, Sax y Villena quedan a escasos kilómetros en coche.

Para todos los que sentimos pasión por los lugares abandonados, comparto la web oficial de Hispania Nostra con más información de la colonia Santa Eulalia y fotos, así como la denuncia del estado de abandono de nuestro patrimonio y seguimiento (en el caso de que las haya) de posibles mejoras.

Te comparto también el blog SOS Colonia de Santa Eulalia.

Valoración y aclaraciones sobre este viaje

Entiendo que no todos los lugares son Sevilla, Madrid, Toledo o Barcelona, con atracciones turísticas abiertas durante casi todo el día y casi todos los días. Lo que no entiendo es que se mantengan oficinas de turismo en todos los lugares por los que pasamos y que, excepto en Villena, estuvieran cerradas.

Por supuesto, doy por sentado que no lo van a estar un sábado a las 14h o un domingo por la tarde, pero es que fue imposible pasar más allá de la puerta en gran parte de los puntos de interés.

El castillo de Castalla, cerrado a cal y canto, una constante en nuestro viaje

Sinceramente, no me entra en la cabeza que los fines de semana o festivos sólo se abra por la mañana del sábado. En cambio, entresemana lo hace durante todo el día. Si está destinado al turismo, tendrás que abrir cuando los turistas puedan ir, digo yo.

Al intentar cuadrar los horarios de apertura a nuestros de vacaciones, tuvimos que renunciar a casi todas las visitas. Era eso o ir corriendo de castillo en castillo durante una mañana sin ver nada más, lo que no tiene sentido. También podríamos haber renunciado a la ruta senderista, pero eso es algo que a Javi y a mí nos gusta y que entra dentro de nuestros planes viajeros. Sin embargo, teniendo en cuenta que muchos de los castillos cerraban en domingo, poco podríamos haber hecho.

En cualquier caso, de los pueblos y ciudades visitados, el principal punto de interés es el castillo. Si tienes la suerte de poder entrar, adelante; si sabes que estará cerrado, buscaría una alternativa, aunque se agradece pasear por lugares que no están comidos por el turismo.

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