Cómo gestiono Descalzos por el mundo

Gestionar un blog es más complicado y lleva más tiempo del que pudiésemos pensar, y eso teniendo en cuenta que, el mío es un blog pequeño, poco conocido, no marco tendencias, ni convierto en virales determinados destinos y, sobre todo, teniendo en cuenta que no gano absolutamente nada con él.

Los comienzos de Descalzos con el mundo no tienen nada que ver con la situación actual. Al principio, leí muchos artículos de blogueros consolidados sobre cómo gestionar un blog y, si hay en algo en el que coincidían todos era en que había que ser constante.

Es muy fácil tirar la toalla por no obtener los resultados esperados o por no tener (o no querer tenerlo) el tiempo necesario para hacerlo, más o menos, bien. Si quieres estar ahí, si quieres aparecer en los buscadores, si quieres que te lean, entre otras cosas, hay que ser constante y escribir mucho y, sobre todo, con calidad.

Y pensar que os podríais haber quedado sin mis artículos sobre el viaje por Occitania…

Hay miles de blogs de viajes, si quería conseguir lectores, tenía que ofrecer algo, y mira que es difícil en un mundo así. Dedicaba muchas horas a leer, a buscar documentación y a escribir. Casi cada minuto de tiempo libre que tenía era para Descalzos por el mundo.

Los comienzos son duros, no nos engañemos. Para los que venimos de fuera, para los que no sabemos de SEO, de las tripas informáticas, pero sí que tenemos ilusión y ganas, es complicado. Como ya desarrollé en el Balance del primer año, los resultados fueron mejor de lo esperado. No tengo mucha idea de lo que se considera normal en el primer año de un blog, no obstante, acabé satisfecha.

Poco a poco, seguí creciendo, como he ido contando en los sucesivos balances anuales, y sí, he comenzado a ver los frutos de ese trabajo. Cada vez más lectores, más seguidores y más ganas de continuar con este proyecto.

¿Cómo preparo un post?

Cuando tuve la idea de crear un blog de viajes, entre otras cosas, comencé un índice de artículos que podía tratar. Por supuesto, se trata de un documento dinámico: entran artículos en función de los viajes que voy haciendo; otros los apunto cuando se me ocurren; los hay que quedan divididos para que no resulten demasiado largos y, finalmente, algunos los elimino porque no terminan de convencerme.

Escribir sobre los palacios de Viena fue todo un reto, pero recojo los frutos

A la hora de escribir, si se trata de un post relacionado con un destino que haya visitado, me gusta comenzar con una introducción histórica. Para mí, se trata de una manera de situar la ciudad o el país, conocer algunas pinceladas de su historia o cuántos habitantes tiene en la actualidad.

Sé que el mío no es un blog de historia, por lo que procuro no extenderme más de la cuenta. Intento ser lo más rigurosa posible, leer varias fuentes y, de ahí, sustraer lo que considero que es más importante. Si me equivoco o falta algo, la culpa es sólo mía.

Una vez hecha esta introducción, para señalar aquello que considero de interés, me baso en mi experiencia propia. Me gusta hablar de lo que conozco, de lo que he visto con mis propios ojos y puedo opinar.

De esta manera, puedo exponer abiertamente si recomiendo ir a un determinado sitio, si creo que no es un imprescindible o si, por el contrario, es algo personal, que he querido visitar por algo en especial. Por supuesto, esto es algo totalmente subjetivo y, en caso de duda, ve y juzga por ti mismo.

Post totalmente personal: el de la mitomanía viajera

Reconozco que la tentación de incorporar puntos que no conozco es grande. No quiero decir con esto que vaya a preparar un artículo de lo que hay que ver en Oslo si no he estado en Oslo, sino más bien de aquello que yo hubiese añadido a mi visita de haber tenido más tiempo.

Creo que el mejor ejemplo es el que dediqué a Helsinki. En esta ciudad estuve menos tiempo del deseado, además, no paró de llover, haciendo que fuese una experiencia incómoda y desagradable. Sí que visité algunos lugares que son fundamentales, sin embargo, cuando me senté a escribir, pude comprobar que hubiese sido mejor dedicar a esta ciudad un día más y poder descubrir otros sitios esenciales y que estarían en mi planning. Qué pena no disponer de más días de vacaciones.

No me gusta soltar un listado de imprescindibles y olvidarme del tema. Me parece más una lista de la compra que un artículo de viajes. Como ya he comentado en alguna ocasión, para mí, viajar es aprender y, si estoy visitando la catedral de Toledo, por ejemplo, me gusta saber de qué estilo es, cuándo comenzaron las obras o si hay algún detalle que no me puedo perder. Que me aporte algo más que el decir “qué bonito” y hacer una foto. Pese a que gran parte de esta información se me va a olvidar, me sirve, inicialmente, para conocer ese monumento o espacio.

Paseo nocturno por Hanoi, uno de los post que más me gustan

Una vez que tengo el artículo, lo dejo reposar unos días, o incluso semanas. Cuando lo retomo, con la cabeza más fría, le doy una lectura crítica en la que incluyo o elimino frases o párrafos, en la que me doy cuenta si algo no aporta o si me he dejado algo clave por mencionar. Vuelvo a comprobar lo escrito y me preparo a corregir.

Al escribir, todos tenemos determinadas muletillas que usamos continuamente o palabras que repetimos sin cesar: pero, aunque, viaje, encontrar… No queda otra que buscarlas y, en el caso de que queden muy juntas, corregir frases. Una vez hecha esta corrección, el post está listo para subirse a WordPress.

Preparación de un post en WordPress

Subo todo el texto y lo edito: marco en cursiva títulos o nombres de otros blogs o publicaciones, resalto en negrita lo que me parece importante, doy formato de subtítulos cuando corresponde y, lo que más tiempo me suele llevar, introduzco hipervínculos.

Si hago referencia a una obra de arte que estoy viendo, la busco en internet y lo adjunto. Si hablo de un artículo o de otro blog que lo complementa, que tiene datos curiosos o que me ha inspirado para hacer un viaje o ayudado como soporte para el mío, lo menciono y lo vinculo. Si digo que en un sitio se rodó una película o que sonaba mi canción favorita de un grupo, hago lo posible por buscar más información o el propio vídeo para introducirlo.

El post dedicado a Dilijan, donde encontré inspiración en otro blog que quedó mencionado

Cuando está listo el texto como tal, vamos a por las fotos. Me voy a mi carpeta de fotos y señalo aquellas que más me gustan y que mejor encajan con lo descrito. Filtro, no tengo en cuenta las que no pasan mi standard de calidad (que, por desagracia, son más de lo que me gustaría) y, entre las que quedan, voy seleccionando.

No quiero un post en el que apenas hay texto y sí muchas fotos, para eso, hay redes sociales que encajan mejor. Yo tengo un blog porque me gusta escribir, la foto es sólo un apoyo.

Una vez decididas las que van a ser publicadas, añado la marca de agua y las cuelgo.

Después, ya sólo queda poner las categorías en las que estará encuadrado el artículo, las etiquetas y buscar un título que sea descriptivo.

De esta manera, el artículo ya estaría como borrador, esperando a que vaya cuadrando cuándo publicarlo.

Si acabo de volver de vacaciones, procuro que los referidos al viaje en cuestión vayan lo más seguidos posible, aunque esto no siempre se puede hacer, entre otras cosas, porque se necesita tiempo para prepararlos.

El post relacionado a las Praga, Viena y Budapest fue uno de los que más tiempo me llevó escribir

Además, me gusta tener varios artículos en borradores, por si acaso hay una época en la que no dispongo del tiempo requerido para mantener el blog lo más actualizado posible. Como es obvio, esto no siempre puede ser porque, para tener esa “despensa” hay que haber tenido mucho tiempo anteriormente para prepararla.

Gestión de las redes sociales de Descalzos por el mundo

Una vez que programo un artículo en WordPress, la plataforma me da la opción de publicarlo al mismo tiempo en algunas redes sociales, en este caso, Facebook y Bluesky y, de esta manera, me ahorro el tener que hacerlo manualmente.

Con X no tengo esa opción, así que tengo que ir programando uno a uno los artículos que quiero que se publiquen.

Al principio, cuando sólo tenía X, me sentaba un par de horas y empezaba a programar para las siguientes semanas. Ahora, que también tengo Bluesky, no dedico tanto tiempo a esta labor. Encontré un gestor de cuentas que me ayuda a hacerlo. Señalo cuántos artículos quiero publicar al día, qué días y a qué horas y “sólo” tengo que ir seleccionado los artículos.

El dedicado a la arquitectura soviética ha sido, sin ninguna duda, uno de los mayores retos a los que me he enfrentado en el blog

No nos engañemos es algo laborioso y a lo que hay que dedicar tiempo. Decidir qué artículos, poner una descripción atractiva y añadir hashtags. Procuro ir alternando los más antiguos y los que tienen menos visitas con los que he ido publicando más recientemente.

Para Facebook lo hago en la propia aplicación porque, entre otras cosas, me deja tener más artículos pendientes. Mientras que el gestor de redes sociales sólo me deja 10 para cada una de las cuentas, Facebook me deja hacerlo con casi 30 días de anticipo. Aunque suelo tener bastantes más en la recámara y sólo preocuparme de irlos moviendo de fecha.

Por cierto, si conocéis de algún gestor de redes sociales que sea bastante más automático, os agradezco que compartáis vuestra sabiduría conmigo.

Hasta aquí, a grandes rasgos, cómo gestiono el blog de Descalzos por el mundo. Espero que os haya gustado y que os sirva para conocerlo un poquito mejor.

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