Downton Abbey

Este mes, en Descalzos por el Mundo, tenemos un 2×1, es decir, una serie y una película que me inspiran para viajar: Downton Abbey (serie de Julian Fellowes, emitida entre 2010 y 2015, y películas del mismo creador, de 2019 y 2022).

Cartel promocional de la serie

La serie nos sitúa, en el primer capítulo, en el condado de Yorkshire, en 1912, con la noticia del hundimiento del Titanic, y describe la vida de la familia Crawley, condes de Grantham, y la de los sirvientes de la casa. La trama, además de mostrar escenas del día a día, alegrías y tristezas, amores y desamores, narra principales hechos históricos de la época (estallido de la I Guerra Mundial, la gripe española, el periodo de entreguerras, el nacimiento del Estado Libre Irlandés o las luchas de clases) y cómo afecta a la familia, a su condado, a las relaciones con sus empleados, a éstos mismos y, por supuesto, a la sociedad en general.

Fue rodada en el condado de Hampshire y, más concretamente, en el castillo de Highclere, una mansión de campo victoriana que, en la ficción, se transforma en la casa solariega Downton Abbey. Tanto los interiores como los exteriores pertenecen a este castillo y, lo único que puedo decir, es que son impresionantes. Para los que la habéis visto, sabéis de lo que hablo; los que no la habéis visto, imaginaros una mansión típicamente inglesa, con una escalera maravillosa y unos salones en los que sería fácil perderse, llena de habitaciones y salones, cuadros, de antigüedades y bibliotecas.

Que sí, qué sí, que lugares así existen

Desde que vi el primer capítulo me enganché y me convertí en “Downtonadicta”. Quería saber si los interiores eran un decorado o no, así que me puse a investigar y sí, es cuando descubrí que esa maravilla de sitio existe y, aunque es una residencia privada, se permiten las visitas de turistas y, lo que es más importante, la conexión en tren desde Londres es cómoda. ¿Cuándo vamos?

Sé que tengo que ir, a ver si para mi próxima visita a esta ciudad me puedo escapar a sentir lo mismo que Lady Mary o Lady Edith cuando bajaban por la escalera. Aunque me temo que la ropa de los años 20 que lucían no la voy a poder llevar y mis zapatillas tienen menos glamour.

La primera película que se rodó tiene los mismos escenarios que la serie, por lo que no hay nada nuevo que añadir. En cambio, la última, es otra historia ya que parte de la familia hace un viaje a la Riviera francesa. La Belle Époque en una villa en el Sur de Francia, en concreto, en Villa Rocabelle, en Le Pradet, a tan solo 100 km de Cannes. En este caso, y al contrario de Highclere, en la casa no viven sus propietarios y se alquila en temporada. Está totalmente fuera de mi presupuesto, pero soñar es gratis.

Ver esas villas tan maravillosas, cerca del mar, con miradores, cenadores en los jardines, pequeñas calas privadas y con unas vistas en las que prevalecen los colores azul y verde, ¿a quién no le hacen imaginarse unas vacaciones (más o menos) parecidas a las de Jane Birkin o Catherine Deneuve?

Vacaciones con glamour

Debo reconocer que la Costa Azul no está en mi lista de imprescindibles, me gustaría ir, claro está, pero tengo otros destinos antes. Además, las considero unas vacaciones caras y, si me voy a gastar esa cantidad de dinero, prefiero que sea en la otra punta del mundo. Cuestión de prioridades.

Además, es relativamente frecuente que en las revistas de viajes se publiquen artículos de esta zona: desde los más culturales siguiendo los pasos y visitando los museos dedicados a pintores que se alojaron en la zona (Renoir, Picasso, Matisse o Modigliani, por citar a unos pocos) hasta otros más hedonistas.

Confieso que las vacaciones de sol y playa me suelen aburrir bastante, así que un recorrido por museos y pueblos con encanto pega más conmigo, eso sí, la escapadita a la playa no la perdono.

El discreto encanto de unas vacaciones de la burguesía. Foto de Javitour

Buscando en la blogosfera, he encontrado varias entradas de viajeros que ha recorrido la zona recientemente. Todos coinciden en varios aspectos: zona alucinante, cara y dedicar una semana (supongo que, si te quedas más días, el agujero en la cuenta corriente puede hacer que tengas que comer macarrones blancos los siguientes dos meses). Y, por supuesto, reservar con la máxima anticipación posible para asegurarte precios más o menos asequibles.

Siendo sincera, unas vacaciones “chic” paseando por Niza, Saint Tropez o Antibes, suena apetecibles y, dada nuestra experiencia ahorrando en Menorca, ¿por qué no?

¿A quién no le apetece pasear por aquí? Foto de National Geografic Viajes

A ver si el año que viene sorprendo con una entrada en el blog hablando de mis aventuras por la costa azul y de cómo he vuelto sin haberme gastado tanto como pensaba. Nunca se sabe…

Mientras tanto, os comparto las críticas de Filmaffinity tanto de la serie de Downton Abbey como de las dos películas.

https://www.filmaffinity.com/es/film350617.html

https://www.filmaffinity.com/es/film950665.html

https://www.filmaffinity.com/es/film220024.html

PD. Como es de suponer, ninguna de la fotos del artículo es mía

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