Visita el centro histórico de Toledo, la ciudad de las tres culturas

Viviendo en Madrid, ya son unas cuantas veces las que he ido a Toledo. Desde los primeros paseos con mis padres, hasta una visita fugaz al teatro, pasando por excursiones del colegio y días enteros que se dedican a explorar la ciudad castellana Patrimonio de la Humanidad.

No sabría decir cuántas veces he estado, pero lo que sí que tengo claro es que me quedan unas cuantas visitas más.

Antes de centrarnos en los puntos imprescindibles de Toledo, también conocida como Ciudad de la Tres Culturas, y que deberían estar en cada visita que se precie, hagamos un resumen de su historia.

Brevísima historia de Toledo

Antes de la conquista romana, en el año 193 a.C., Toledo ya era un importante centro carpetano. Tras la conquista, Toletum destacó por su industria del hierro, además, la zona experimentó un fuerte proceso de romanización, que hoy podemos ver en algunos restos que aún se conservan.

En el 411, la ciudad fue conquistada por los alanos y, tan solo siete años más tarde, por los visigodos. Leovigildo la convirtió en capital del reino hispano godo y en arzobispado, alcanzando una importancia considerable tanto civil como religiosa.

Puerta del Sol en Toledo, adosada a la muralla romana

En el 711 cayó en manos de los árabes, pasando a denominarse Tulaytula y, dado que gran parte de la población eran mozárabe (cristianos que vivían en Al- Ándalus), fue durante mucho tiempo una preocupación para Córdoba dadas las continuas rebeliones.

Con la desintegración del Califato en el siglo XI, Toledo se convirtió en un reino de taifa, aunque terminó rindiéndose el 6 de mayo de 1085. Alfonso VI de León lo sometió, garantizando seguridad a los musulmanes y concediendo fueros propios a las distintas minorías (mozárabes, musulmanes y judíos). Pese a que se permitió la práctica religiosa a musulmanes y judíos, la tolerancia no duró mucho: hasta que los cristianos construyeron una catedral sobre la mezquita mayor que, a su vez, fue erigida sobre la catedral visigoda.

Durante varios siglos, Toledo fue motivo de disputa entre varios reyes castellanos hasta que, en 1492, los judíos fueron expulsados y los Reyes Católicos, la reforman. Su nieto Carlos I la convirtió en capital imperial y sede de la Corte, llegando a ser la urbe más poblada del Imperio, con 60.000 habitantes en 1560.

Monasterio de San Juan de los Reyes, mandado construir por los Reyes Católicos

Con el traslado de la Corte a Madrid en 1561 por parte de Felipe II, perdió parte de su peso político y social, manteniendo el eclesiástico.

Con la llegada de los Borbones, quedó arruinada y reducida a tareas administrativas, a pesar de que Carlos III había establecido aquí la Real Fábrica de Armas.

En el siglo XX, durante la Guerra Civil, Toledo se mantuvo en el lado republicano, con la particularidad de que, en el alcázar, sede de la Academia de Infantería, se refugiaron varios leales a los sublevados, lo que se tradujo en un fuerte asedio y defensa, que acabó con el alcázar destruido.

Nueva Puerta de la Bisagra, una de las imágenes más características de Toledo

En 1983, Toledo se convirtió en sede de las Cortes regionales y de la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha y, en 1986, su centro histórico fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El centro histórico de Toledo

Situado en lo alto de un meandro bastante pronunciado del río Tajo, el centro histórico de Toledo se puede visitar perfectamente en un día.

Mi consejo es que, si puedes, evites llegar en coche: al centro no vas a poder acceder y, en los parkings de las afueras no está garantizado el sitio. Ten en cuenta que se trata de un destino que recibe muchos turistas, especialmente en fines de semana y festivos, por lo que, si vas desde Madrid, considera llegar en tren o autobús.

Vista del centro histórico de Toledo desde la iglesia de los Jesuitas

Por otro lado, suele ser muy aconsejable comprar la pulsera turística, que incluye la entrada a los principales monumentos. Os comparto la web en la que se puede comprar y aclaro que no es un enlace afiliado, es decir, no gano ni un solo euro con esta recomendación.

Con estas consideraciones iniciales, empezamos la ruta por el centro histórico de Toledo.

Entrada en Toledo por el puente de Alcántara

Si me has hecho caso y has llegado en tren, la primera imagen es la que cuenta: el solemne puente de Alcántara que da acceso al centro.

Se trata de un puente de origen romano, de casi 100 metros de largo, sobre el río Tajo y que, en la Edad Media, se convirtió en el principal acceso.

Puente de Alcántara en Toledo

Los muros están decorados con los emblemas de los Reyes Católicos, con la peculiaridad de que falta la granada, ya que la Reconquista todavía no había finalizado.

Si ver la imagen de día es impresionante, por la noche, con la ciudad iluminada, la escena gana puntos y será complicado que la olvides.

El inicio de la ruta: la plaza de Zocodover y el Museo de Santa Cruz

Si has decidido apuntarte a una ruta guida, lo más probable es que comiences en la plaza del Zocodover. Si, por el contrario, prefieres moverte por tu cuenta, por esta plaza pasarás más de una vez.

Se trata del centro neurálgico, con mucho ambiente, funcionando como plaza mayor. Su nombre proviene del árabe y significa “mercado de las bestias de carga”, lo que sugiere que funcionó como mercado, además de acoger fiestas, corridas de toros, autos de fe de la Inquisición o ejecuciones públicas.

Arco de la Sangre, en la toledana plaza del Zocodover

Imposible no fijarse en el Arco de la Sangre, una puerta monumental. Tiene este nombre tan peculiar porque hay una pequeña capilla del Cristo de la Sangre. Cruza el arco y baja por las escaleras, que conectan con la calle Cervantes, donde encontramos una estatua del escritor. Por cierto, para los amantes de la literatura clásica, aparece mencionado en El diablo cojuelo (1641), de Luis Vélez de Guevara.

Muy cerca de la plaza de Zocodover, se ubica el Museo de Santa Cruz. Formado por el antiguo Hospital de Santa Cruz y el Convento de Santa Fe, es un espacio cultural con una colección de piezas arqueológicas de las distintas culturas que habitaron en la ciudad; pintura toledana de los siglos XVI y XVII; y piezas de artesanía local.

Además, merece la pena fijarse en la fachada plateresca, del siglo XVI, los artesonados mudéjares y renacentistas o el patio y la escalera de mármol, obra de Covarrubias.

Para más información del Museo de Santa Cruz, comparto su web oficial.

El Alcázar

El Alcázar de Toledo es uno de los iconos y, desde donde mejor se ve, es desde el mirador del Valle, aunque ya llegaremos a este punto.

Situado en lo alto de una colina, es imposible no verlo desde caso cualquier punto de la ciudad. Inicialmente, fue un palacio romano y, más tarde, fue restaurando por Carlos I, dándole el aspecto que vemos hoy. De forma cuadrangular, con 60 metros de largo, enmarcado por cuatro torres de 60 metros de altura, sin ninguna duda, se puede afirmar que resulta impresionante. Como curiosidad, Carlos I recibió aquí a Hernán Cortés, en 1528, tras la conquista del Imperio Azteca.

En la actualidad funciona como sede del Museo del Ejército y de la Biblioteca de Castilla- La Mancha.

El imponente Alcázar de Toledo

A no ser que seas que te guste la temática, yo no recomendaría su visita, sin embargo, confieso que lo he visitado en una ocasión, hace ya unos cuantos años, cuando comenzó a diluviar, no llevábamos paraguas y era lo único que estaba abierto.

Lo que sí que he leído es que en lo alto de una de las torres hay una cafetería desde la que se tienen unas vistas espectaculares. Qué pena que no estuviese abierto cuando me sirvió de refugio para la lluvia…

Si eres un apasionado de la historia militar o, simplemente, quieres visitar el Alcázar/ Museo del Ejército, comparto la web oficial.

La catedral de Toledo

También conocida como catedral de Santa María o catedral Primada de España, es un templo gótico que se comenzó a construir en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo, en unas obras que se extendieron hasta 1493.

Inicialmente, fue catedral visigoda, más tarde, mezquita y, dado que no queda constancia de cómo era mientras duró este uso religioso, la opinión generalizada es que se tratase de un edificio columnario, parecido a la iglesia de El Salvador en la misma ciudad.

Catedral de Toledo

El edificio mide 120m de longitud y 59m de ancho y está formado por cinco naves más crucero y doble girola. La parte más antigua es la cabecera, en donde se conservan ventanales de influencia mudéjar.

El exterior está formado por tres fachadas. La principal da a la plaza del Ayuntamiento, donde se ubican el propio Ayuntamiento y el Palacio Arzobispal y está formada por varias puertas (la del Infierno, la del Perdón y la del Juicio Final o los Escribanos), así como la torre de campanas y otra segunda que no llegó a terminarse y se utiliza como capilla.

La Puerta del Perdón, del siglo XV, es espectacular y debe su nombre a que, durante un tiempo, se indultaba a los penitentes que pasaban por ella. Está formada por un arco con seis arquivoltas góticas y están representados los doce apóstoles y Cristo.

La Puerta del Perdón de la catedral de Toledo

En la fachada norte, podemos ver la Puerta del Reloj, del siglo XIV, donde vemos representadas antiguas escenas de la vida de Cristo. Sobre la portada, se conserva un rosetón del siglo XIII con las vidrieras más antiguas de la ciudad, del siglo XIV.

En la última fachada, podemos ver la Puerta de los Leones, la más moderna, de los siglos XV y XVI.

Como turistas, no podremos acceder al templo por ninguna de estas entradas, sino que lo haremos por la Puerta Llana, de estilo neoclásico y a ras de suelo.

Corregidme si me equivoco, pero creo que esto es algo de los últimos años, porque tengo el recuerdo de haber accedido a la catedral por la Puerta del Reloj, siempre sombría y con bastante frío.

Si el exterior de la catedral de Toledo te gusta, no te puede hacer a la idea de lo que te espera en el interior. Visita totalmente recomendable.

No te puedes perder la Capilla Mayor, decorada con una verja de piedra de la que se dice que es lo más bello del edificio. El retablo es una obra maestra del gótico encargado por el Cardenal Cisneros. Muy cerca de aquí, el coro, con una sillería alta muy destacable, además de obras de arte y dos órganos. Otras capillas interesantes son la Capilla de los Reyes o la Mozárabe.

Detalle de la reja tallada en piedra, en el interior de la catedral de Toledo

Disfruta de la Sala Capitular, también ordenada construir por el Cardenal Cisneros en 1504, con un artesonado mudéjar impactante. Fíjate en la Sacristía Mayor, presidida por El Expolio, de El Greco, enmarcado en mármol y con dos columnas corintias, además de la decoración del techo, obra de Lucas Jordán.

Antes de salir, visita el Tesoro Relicario. Destacan las esculturas alusivas a la muerte, ya que, en principio, iba a ser una capilla funeraria. Se pueden ver objetos de gran valor, como una Biblia del siglo XIII o una cruz pintada por Fra Angelico, aunque el tesoro más preciado es la custodia de Enrique de Arfe.

Como curiosidad, me gustaría contar que, la última vez que visité la catedral sufrí una especie de Síndrome de Stendhal: sentada en los bancos habilitados para disfrutar de la Capilla Mozárabe como se merece, no me di cuenta al salir de que me había dejado el bolso y sólo fui consciente un rato más tarde, ya en el exterior.

¿A qué tú también sufrirías un Stendhalazo? Detalle de la obra barroca conocida como el Transparente, en el interior de la catedral de Toledo

El vigilante me dejó volver a entrar sin problema, creo que mi cara de susto era un poema. Me dirigí corriendo a la última capilla visitada y ¡ahí estaba! Una pareja se había quedado guardándolo porque sabían que su dueña volvería a por él. Ya os di las gracias y, desde aquí, una vez más, gracias. Sigue quedando gente buena en el mundo.

Y, retomando el tema, visita el interior de la catedral de Toledo, no te arrepentirás.

Para más datos sobre la catedral, así como información práctica, aquí tienes su web oficial.

Iglesia de los Jesuitas

Entre tanto gótico, la iglesia de los Jesuitas, o de San Ildefonso, destaca por ser un templo barroco que se erigió en la casa natal de San Ildefonso. En el exterior, destacan las dos torres gemelas, de más de 50m de altura, y con unas vistas del centro histórico de Toledo excepcionales.

La iglesia está inspirada en la del Gesú de Roma, así como en los templos jesuíticos de Palencia y Alcalá de Henares.

Iglesia de los Jesuitas o de San Ildefonso, en Toledo

El interior llama la atención por su tamaño y por las paredes de un blanco inmaculado, la enorme cúpula, además, conviene fijarse en el retablo, que es una pintura al fresco que presenta trampantojos.

Paseo por la judería de Toledo

Recorriendo el centro histórico, terminarás paseando, sin darte cuenta, por la judería. Durante los siglos XII y XIII, la comunidad judía fue una de las más numerosas y prósperas de Castilla, hasta que fueron expulsados, en 1492, por los Reyes Católicos.

La judería estaba compuesta por calles, pequeñas plazas y callejones sin salida, conocidos como adarves. Caminar por aquí, olvidándose de mapas y móviles es una auténtica delicia, sin saber lo que te vas a encontrar en cuanto dobles una esquina. Sin que te des cuenta, los lugares más recomendables saldrán a tu paso.

La iglesia de El Salvador fue primero mezquita y, tras la Reconquista, se transformó en iglesia. El exterior no es particularmente llamativo, pero guarda mucha historia entre sus muros ya que, entre otros, aquí fueron bautizados Juana I de Castilla o el dramaturgo Francisco de Roja Zorrilla, además de aparecer mencionada en El lazarillo de Tormes.

Iglesia de El Salvador, en Toledo. Foto de José Luis Filpo Cabana para wikipedia commons

Dado que fue una mezquita, está orientada hacia La Meca y se conserva una arquería de herradura apoyada sobre pilastras visigodas. En el interior se pueden admirar escenas milagrosas de la vida de Jesús, como la curación del ciego o la resurrección de Lázaro.

Se conserva el alminar, hoy convertido en torre, al que se añadió un campanario de ladrillo.

El siguiente punto que visitamos en nuestro recorrido por la judería toledana es la pequeña iglesia de Santo Tomé. Situada en la plaza del Conde, no nos fijaríamos si no fuese por la joya que cobija en su interior: El entierro del Conde Orgaz, de El Greco.

El cuadro fue un encargo del párroco de la iglesia y se pintó entre los años 1586- 1588 y representa el milagro que ocurrió durante el entierro de Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz, por el cual San Esteban y San Agustín bajaron del cielo para enterrarle como premio a una vida de devoción, humildad y obras de caridad.

La obra se expone en una sala especial y hay que comprar entrada. Merece muchísimo la pena pagarlo para poder ver una de las mejores obras de este pintor. Para más información práctica de esta iglesia, comparto la web oficial.

Si seguimos nuestro camino, llegamos a la sinagoga del Tránsito, también conocida como sinagoga de Samuel ha – Leví, está considerada como la sinagoga medieval mejor conservada del país. Data del siglo XIV y se construyó en estilo mudéjar. Destaca la Gran Sala de Oración, decorada con arquillos y frisos con motivos vegetales, geométricos y heráldicos de la Corona de Castilla. Merece la pena dedicar unos minutos a observar el artesonado con incrustaciones de marfil.

Sala de oración de la sinagoga del Tránsito. Foto de wikipedia commons

Se conserva la tribuna reservada a las mujeres durante los actos litúrgicos, para que estuviesen ocultas y separadas de los hombres.

En la actualidad, la sinagoga del Tránsito acoge el Museo Sefardí, que muestra la tradición judía en España hasta nuestros días.

Si quieres visitar el Museo Sefardí, aquí tienes la web oficial.

Continuamos hacia la sinagoga de Santa María la Blanca, para mí, uno de los edificios mas bonitos que ver en Toledo. De finales del siglo XII, debe su nombre a la iglesia que se construyó en el mismo lugar a comienzos del XV.

El sobrio exterior no permite imaginar lo que no espera según entremos: un mar de pilares octogonales, arcos de herradura y paredes de un blanco inmaculado. Está considerada como el mejor ejemplo de arte almohade en España.

Blanco inmaculado, pilares octogonales y arcos de herradura en la sinagoga Santa María la Blanca

Nuestros pasos nos llevan por la calle del Ángel hasta el Monasterio de San Juan de los Reyes. Se construyó por orden de Isabel I de Castilla hacia 1477 como agradecimiento por la victoria obtenida en Toro y se iba a destinar como sepulcro de los Reyes Católicos.

Es una preciosa muestro de gótico isabelino y el edificio más importante de los que erigieron los Reyes Católicos. El claustro tiene dos pisos y es un remanso de paz, además de tener una belleza que estremece gracias a las esculturas y los elementos decorativos.

El interior de la iglesia es de una sola nave con cúpula estrellada y, en la capilla mayor, podemos ver los escudos de los Reyes Católicos sostenidos por águilas.

Detalle del claustro de San Juan de los Reyes, en Toledo

Como curiosidad, me gustaría mencionar que en el exterior lucen unas cadenas que representan las cadenas de los cristianos cautivos y que fueron liberados tras la Reconquista.

Para más datos sobre la judería de Toledo, comparto la web de Red de Juderías.

Otros lugares que no te puedes perder en Toledo

La mezquita del Cristo de la Luz es una de las diez que llegó a tener la ciudad. Se construyó en el año 999 y está considerada como el edificio mejor conservado de la época musulmana.

De planta cuadrada, la fachada de ladrillo recuerda a la mezquita de Córdoba. En el interior, los arcos de herradura sostienen nueve bóvedas. Cuando dejó de ser mezquita y se transformó en iglesia, se añadió un crucero y un ábside de estilo mudéjar.

Entrada a la mezquita del Cristo de la Luz

Muy cerca de aquí se ubica la Puerta de la Bisagra, uno de los principales accesos. Es de origen musulmán y está formada por dos cuerpos independientes, unidos por muros almenados, formando un patio. En el lado externo, podemos ver los sillares almohadillados, con el escudo de la Ciudad Imperial, flanqueados por torreones circulares, sin duda, una de las imágenes más reconocidas de Toledo.

Para tener una imagen a un solo golpe de vista, merece la pena desplazarse hasta el mirador del Valle. Para ir, lo mejor es coger un taxi, que te acercará en un momento. Andando es un paseo lago y cuesta arriba, con lo cual, nosotros preferimos pagar la carrera.

La espectacular vista de Toledo desde el mirador del Valle

Una vez que llegamos, simplemente, nos deleitamos con la panorámica: todo Toledo como si fuese una postal.

Desde luego, fue el broche perfecto para un día en la capital castellana.

Y si te quedas algún día más en Toledo…

Si ver El entierro del Conde Orgaz te ha sabido a poco (y no me extrañaría), muy cerca de la iglesia de Santo Tomé puedes quitarte la espita visitando el Museo del Greco.

Nacido en Creta en 1541, aunque la mayor parte de la carrera artística de Doménikus Theotokópulos, más conocido como El Greco, se desarrolló en Toledo.

El museo recrea la casa que el pintor usó para trabajar y se fundó con la intención de reunir la mayor cantidad posible de sus lienzos. La obra más significativa y valiosa en exposición es Vista y plano de Toledo. Además, los sótanos del museo están llenos de leyendas. ¿Necesitas más motivos para visitarlo?

El Museo del Greco, en Toledo

Como sé que no vas a necesitarlos, te comparto su web oficial.

La fachada de la iglesia de San Román es de las que invita a pasarse un buen rato delante observándola. Construida en el siglo XIII con estilo mudéjar, es un ejemplo claro de lo que ha sido Toledo, ya que anteriormente en este mismo punto hubo una basílica visigótica, una mezquita y, probablemente, un templo romano.

Está situada en uno de los puntos más altos y, en su interior, podemos admirar restos de otras culturas, frescos y pinturas murales del siglo XIII, además de subir a su torre, donde no fueron pocos los reyes que se coronaron buscando tener poder divino y celestial, además del terrenal.

En la actualidad, alberga el Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda y, por si estás interesado, aquí tienes la web oficial con información práctica.

Teniendo Toledo orígenes romanos, es normal que veamos vestigios que aún se conservan. El más importante es el circo romano, siendo el más grande en esa región, con una longitud de 423,10m, un ancho de 100,80m y un aforo de más de 15.000 personas en el que se celebraban carreras de carros.

Restos del circo romano de Toledo

Otro punto interesante, son las termas romanas. Descubiertas en 1986 y datan de finales del siglo I d.C. y muestran la importancia y monumentalidad que tenía Toledo en la época.

Por último, y no por ello menos importante, bajando por una escalera de caracol a la salida de las termas, llegamos a la Cueva de Hércules. En este lugar encontramos distintos edificios a lo largo de la historia: desde un depósito de agua romano hasta un templo cristiano visigodo. Su nombre viene de la leyenda según la cual Hércules construyó en ese mismo punto un palacio en el que había una cueva que guardaba distintos tesoros.

Si no has estado en Toledo, espero haberte dado motivos suficientes y las ganas como para ir corriendo; si ya has estado, espero haberte despertado los buenos recuerdos de la visita anterior y animarte a que vuelvas. ¡Yo ya estoy pensando en la próxima!

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